La vanidad de una vida egoísta


7Si ves que en una región se explota al pobre y se conculca el derecho y la justicia, no te desconciertes, que la autoridad tiene otra por encima, y sobre ambas hay una suprema. 8Con todo, lo más ventajoso para un país es que alguien se cuide de que se cultiven los campos.
9El que ama el dinero no se sacia de dinero, y el que ama las riquezas no las consigue; también esto es vanidad.
10Si abundan los bienes, abundan los depredadores y ¿qué provecho saca el dueño sino verlo con sus ojos?
11Dulce es el sueño del obrero, coma poco o mucho, pero al rico el empacho no le deja dormir.
12Hay un mal crónico que he visto bajo el sol: las riquezas que su dueño tiene guardadas y que le acarrean un mal. 13Si pierde sus riquezas en un mal negocio y le nace un hijo se encuentra con las manos vacías. 14Desnudo salió del vientre de su madre, y así volverá, lo mismo que vino; de su trabajo no sacará nada que llevarse en las manos. 15Verdaderamante es un mal crónico que tenga que irse lo mismo que vino. ¿Qué ventaja saca el que trabaja en vano? 16Come toda su vida envuelto en tinieblas, entre muchos enfados, dolencias y enojos.
17Lo que veo mejor y más atractivo es que cada uno coma, beba y disfrute las ganancias de todo lo que ha trabajado bajo el sol en la corta vida que Dios le concede, que es lo que le corresponde. 18Todo hombre a quien Dios concede riquezas y posesiones y le permite comer de ellas, que saque lo suyo y disfrute de su ganancia. Eso es un don de Dios. 19No recapacitará mucho sobre los días de su vida, porque Dios llenará su corazón de alegría.
6.1Hay otro mal que he visto bajo el sol y es muy frecuente entre los hombres: 2un hombre al que Dios concede riquezas, posesiones y honra, a quien no falta nada de cuanto pudiera apetecer, pero al que Dios no permite comer de ellas porque un forastero las devora. Esto es vanidad y mal crónico. 3Aunque ese hombre engendre cien hijos y viva muchos años, por larga que sea su vida, no se saciará de bienes ni tendrá sepultura. Yo digo: mejor es un aborto, 4que viene inúltilmente, se va en la oscuridad y su nombre queda envuelto en tinieblas; 5aunque no llegue a ver el sol ni se entere de nada, reposa mejor que aquél. 6Aunque uno viva dos mil años, no disfruta de lo bueno. ¿No van todos al mismo lugar?
7Todo lo que el hombre gana es para su boca, pero su apetito nunca se sacia. 8¿En qué aventaja el sabio al necio, o al pobre que sabe apañarse en la vida? 9Más vale lo que ven los ojos que lo que anda por la imaginación. ¡También esto es vanidad y empeño vano!
10A lo que existe ya se le ha dado nombre; y es bien sabido qué es el hombre y que no puede disputar con otro más poderoso que él. 11¿Muchas palabras? ¡Mucha vanidad! ¿Qué le queda al hombre? 12¿Quién sabe lo que es bueno para el hombre en su vida, en los pocos días de su vana vida que pasan como una sombra? ¿Quién contará al hombre lo que habrá bajo el sol después de él? ECLESIASTÉS 5, 7-6, 12.

5, 8    El rey mismo está al servicio del campo

UN ALMA BIEN CULTIVADA. De acuerdo al sentido literal la interpretación es la siguiente: Nadie es Señor, amo o gobernante de un campo que da "espinas y abrojos". Pero un campo cultivado si que tiene un rey...
Por regla general quienes defienden que la providencia de Dios gobierna el universo, dicen cuando argumentan que la Providencia existe por esta razón: igual que un tejido demuestra claramente la existencia del tejedor, aparezca él o no aparezca, así al mirar un campo cultivado uno se hace la idea de que éste tiene amo que imparte órdenes sobre él.
Por lo tanto, cuando veas un alma así labrada, "sembrada con lágrimas" y preparada para "cosechar entre cantares", que sepas que este cultivo tiene un rey: El Verbo es su amo y su rey. DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios al Eclesiastés, 145, 2.

5, 9    El que ama el dinero no se sacia de dinero

UNA TRAMPA PARA LOS QUE AMAN EL DINERO. Cuando deseen ávidamente aumentar sus dineros, oigan lo que está escrito: "El avaro no se harta de dinero; y el que ama las riquezas, no recogerá apenas fruto". Ciertamente, sacaría fruto de ellas si quisiera distribuirlas bien, sin apegarse a ellas. Pero quien las retine con apego, peca sin excepción y no saca nigún provecho. Cuando al mismo tiempo, se enardecen por estar repletos de toda clase de riquezas, oigan lo que está escrito: "Quien se apresura por ser rico, no será inocente". En verdad, el que ambiciona poseer más riquezas, no se interesa por evitar el pecado, y cautivado por esta mala costumbre, se preocupa de las cosas terrenas y no se da cuenta que el lazo del pecado le estrangula. GREGORIO MAGNO, La regla pastoral, 3, 20.

DIOS CONCEDE SUFRIMIENTOS AL AVARO PERO DA SU PAZ A LOS BUENOS. Si ves, dice, que algunos hombres están oprimidos, y otros sufren injusticias en un juicio mientras que otros practican la justicia, no te extrañes de esto como sino existiera providencia alguna. Reconoce que Dios vela sobre todos mediante Cristo y que éste, a su vez, ejerce su providencia sobre todos por medio de sus santos ángeles, quiene poseen sobreabundantemente la ciencia de las cosas que existen sobre la tierra. En efecto, Dios es el rey del mundo, que ha sido creado gracias a Él, y devolverá aflicción a quienes hayan preferido la avaricia y la vanidad de esta vida a la ciencia de Cristo; en cambio, a los que hayan vivido en el bien y con valentía, y hayan sido servidores de la justicia, les concederá la ciencia divina y un dulce descanso, ya sea que hayan tenido un conocimiento pequeño o grande sobre las realidades de aquí abajo, porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Al final recibirá a éstos, mientras que aquellos otros, hartos de malicia, el gusano engendrado de esa malicia no le dejará descansar. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 38. 

5, 12-13    De su trabajo no sacará nada que llevarse en las manos

LA RIQUEZA NO ES EXCUSA. Los hombres ponen como pretexto a sus hijos cuando acumulan riquezas. También cometen injusticias a veces y roban y hacen otras cosas por el estilo, y dicen: "Por mis hijos lo hago"... Conozco a uno que ansiaba riquezas, pero de nada le sirvió el dinero. En efecto, ni a él le proporcionó placer ni al hijo que tenía lo convirtió en poderoso, sino que fue completamente pobre, igual que cuando nació. No nació con riqueza ni nació con ropa...
Solamente los bienes del alma puede uno llevárselos... Si uno hace el bien siendo rico, si tiene una buena reputación y honor, si trata de ayudar a los débiles, entonces, como resultado de sus esfuerzos, esto es lo que uno se lleva consigo: su caridad. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 156, 15.

NO SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS. ¿De qué le sirve a alguien la riqueza? Sirve obviamente cuando el individuo en cuestión es señor de su dinero. Este hombre, que saca buen sabor a su dinero, es el señor del mismo. Al igual que uno puede servirse bien de sus riquezas siendo su señor sin estar esclavizado por ellas, es decir, por el dios dinero, así también el dinero puede convertirse en señor de quien lo posee. ¡Desdichado de él! Lo será cuando se vuelva codicioso, cuando se haga esclavo del dios dinero. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 155, 11.

VIRTUD Y FE, VERDADERAS RIQUEZAS. El Eclesiastés dice: "Hay un mal crónico que he visto bajo el sol: las riquezas que su dueño tiene gurdadas y que le acarrean un mal"... Si buscas tesoros, acepta los invisbles y ocultos que se encuentran en las alturas del cielo, no los que se hallan en los filones profundos de la tierra. Si eres pobre en espíritu, conseguirás ser rico, cualquiera que sean tus bienes, pues "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee". Éstas serán las riquezas que te harán verdaderamente rico: el ser rico en tu relación con Dios. AMBROSIO, Sobre Caín y Abel, 1, 5, 21.

5, 18    Dios concede riquezas y posesiones

Y TAMBIÉN OTORGA SABIDURÍA. La interpreatción literal sería: Si alguien tiene muchas riquezas, si tiene cantidades de comida y mucho vino, todo no puede comérselo ni bebérselo, pero lo que posee es un regalo. Lo que es capaz de consumir, comida suficiente hasta hartarse y también bebida, "esto es un regalo de Dios". En cualquier caso, si alguien come y bebe de más de lo necasario, ya no posee las cosas como un regalo de Dios, sino como un regalo del palcer. 
La interpretación espiritual es como sigue: Dios otorga sabiduría: la riqueza que es inherente a la sabiduría, y también recursos: la contemplación, propia de la sabiduría, y ello con el fin de que el hombre coma y beba de lo que comprendió: el pan de la sabiduría y su agua, que mezcló con la copa de vino. Y esto, es sin duda, un regalo de Dios. Si toma lo espiritual de la forma debida, esta gracia es ya para siempre "su porción". DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios al Eclesiastés, 164, 3.

6, 2    Dios concede riquezas, posesiones y honra

LO ÚNICO QUE NOS LLEVAREMOS DESPUÉS DE LA MUERTE. ¿Qué se gana al poseer lo que no podemos llevar con nosotros? ¿Por qué no adquirimos mejor las cosas que podemos llevarnos: la prudencia, la castidad, la justicia, la fortaleza, la inteligencia, la caridad, el amor hacia los pobres, la fe en Cristo, la paz y la hospitalidad? Pues si poseemos estos bienes, los encontraremos ante nosotros y nos darán hospitalidad en la tierra de los mansos. ATANASIO, Vida de san Antonio, 17.

6, 7    Todo lo que el hombre gana es para su boca

AFÁN DE SACIARSE. Todo el fruto del esfuerzo de los hombres en este mundo es consumido por la boca y despedazado por los dientes y echado al vientre para ser digerido. Y aunque haya satisfecho un poco la gula, parece que proporciona placer sólo mientras es retenido en la garganta, pues cuando ha pasado al estómago deja de haber distinción entre los alimentos. Y después de todo, el alma del que come no se llena, bien porque desea de nuevo lo que comió, pues tanto el sabio como el necio no pueden vivir sin alimento, y también el pobre no busca otra cosa sino cómo poder mantener los miembros de su pobre cuerpo y no morir por la falta de alimento; bien sea porque el alma no recibe ninguna utilidad del alivio corporal, pues hay un alimento tanto para el sabio y como para el necio, y el pobre va allí donde ha percibido que hay bienes. Es mejor, sin embargo, que este pasaje sea interpretado referido al clérigo que, erudito en las Escrituras celestes, pone todo su esfuerzo en su boca y su alma no se llena, puesto que siempre desea aprender. JERÓNIMO, Comentario al Eclesiastés, 6, 7.

EL DESTINO DE LOS DOCTOS QUE NO SON RECTOS. El rico declara que se abrasa más en la lengua, puesto que dice: "Envíame a Lázaro para que, mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me braso en estas llamas". El pueblo infiel tuvo en su boca las palabras de la Ley, que no quiso practicar con las obras; por tanto, se brasará más allí por donde manifestó que sabía lo que no quiso cumplir. Por lo cual, de los doctos pero negligentes, Salomón dice con razón: "Todo el afán del hombre es para su boca, mas su alma no quedará por esto saciada". Todo el que trabaja únicamente para saber lo que debe hablar, deja su alma ayuna y vacía del alimento de su misma ciencia. GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 2, 40, 2.  

6, 10    A lo que existe ya se le ha dado un nombre

DOS CLASES DE NOMBRES Y LA VANIDAD DE EXIGIR RESPUESTAS. Hay dos clasese de nombres: unos indican la naturaleza corporal y otros la incorporal. Los nombres de la naturaleza corporal designan las características de su ser, tales como el tamaño, el color y la forma; mientras que los nombres incorporales muestran una calidad de su estado de existencia, como por ejemplo si es digno de alabanza o de condenación. Además, los nombres primeros son aplicados simplemente a los objetos, lo que no sucede con los segundos, porque éstos dependen de una opción que han hecho previavemente. La finalidad del libre arbitrio es inclinar hacia la virtud y ser juzgado digno de la ciencia que hace de [un ser racional] un ángel o un arcángel, un trono o una dominación, o inclina hacia el mal y aumenta la ignorancia que hace de él un demonio, un Satanás o cualquier otro dominador de este mundo de tinieblas...
El hombre no debe preguntar por qué posee cuerpo y por qué no ha sido creado ángel. ¿Será que Dios es parcial o que nosotros no somos libres? Ciertamente, , tales preguntas multiplican la vanidad. ¿Cómo puede la criatura preguntar a su Creador: por qué me has hecho así? Hay que poner término a esas cuestiones y aplicarse a la adquisición de la virtud y de la ciencia, porque lo que hay en este mundo de sombra, todo lo que hay aquí abajo es vanidad y sombra, y las obras de esta vida serán cubiertas por el olvido después de la muerte. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 52.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 332-338
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ  

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