Cielo y tierra temblarán



15El año segundo del rey Darío.
2El día vigésimo primero del séptimo mes, la palabra del Señor fue dirigida, por medio del profeta Ageo, diciendo: 2"Háblale a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, y diles: 3¿Quién queda entre vosotros que haya visto este Templo en su primitiva gloria? ¿Cómo lo veis ahora? ¿No os parece a vuestros ojos como nada? 4Ahora: ¡ánimo, Zorobabel! -oráculo del Señor-, ¡ánimo, Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote!, ¡ánimo, todo el pueblo llano! -oráculo del Señor-. Poneos a la obra, que Yo estoy con vosotros -oráculo del Señor de los ejércitos-,  5según la palabra que pacté con vosotros cuando salisteis de Egipto. Mi Espíritu está en medio de vosotros: no temáis. 6Pues así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía un poco y Yo sacudiré cielos y tierra, mar y tierra firme. 7Haré temblar a todas las naciones, y vendrán los tesoros de todas las naciones; llenaré de gloria este Templo, dice el Señor de los ejércitos". (Ageo 1, 15-2, 7)

2, 2    Háblale a Zorobabel

ZOROBABEL FIGURA DE CRISTO Y DE LA IGLESIA. Amigos de Dios y sacerdotes revestidos con la santa túnica talar, con la celestial corona de gloria, con el crisma divino y con la vestidura sacerdotal del Espíritu Santo. Y tú, joven orgullo del santo templo de Dios, que, aunque honrado por Dios con una sabiduría de anciano, has demostrado, sin embargo, obras y acciones magníficas propias de una virtud joven y en pleno vigor; tú, a quien Dios mismo, que abarca todo el mundo, ha otorgado como privilegio especial edificar su casa sobre la tierra y restaurarla para Cristo, su Verbo unigénito y primogénito, y para su santa y divina esposa. Uno querría llamarte nuevo Basalel, arquitecto de un tabernáculo divino; o bien Salomón, rey de una Jerusalén nueva y mucho mejor, o bien, incluso, nuevo Zorobabel que circunda el templo de Dios con una gloria mucho mejor que la primera. EUSEBIO DE CESAREA, Historia eclesiástica, 10, 4, 2-3.

2, 4    ¡Ánimo, Zorobabel!

LA INDUMENTARIA DE LOS SACERDOTES Y DE JESÚS. Después, (Cristo) despojado de sus ropas sucias, fue adornado con un manto, una mitra y una limpia tiara, es decir con [la idumentaria] de la segunda venida, puesto que se demuestra que ha obtenido gloria y honor. Y no podréis decir que se trata del hijo de Yosadac, que jamás se revistió con veste sucia, sino siempre con veste sacerdotal y jamás fue privado de sus funciones sacerdotales. TERTULIANO, Contra los judíos, 14, 7-8.

2, 5    Mi Espíritu está en medio de vostros

EL ESPÍRITU, UN SIGNO DE LA GRACIA DIVINA. "Mi Espíritu se mantiene en medio de vosotros" significa: Mi gracia y el afecto que siento por vosotros os acompañan y os presiden, proporcionándoos su auxilio. En otra palabras, como cuando habla el alma en su relación con Dios no implica una hipóstasis [es decir entidades separadas], sino una disposición del ánimo acerca de algo (por ejemplo, cuando dice: "Mi alma aborrece vuestros novilunios y vuestros sábados", para referirse a una disposición que lleva a odiar lo que ellos hacen en su depravado comportamiento), pues de esa manera se refiere aquí al Espíritu. TEODORO DE MOPSUESTIA, Comentario a Ageo, 2, 1-5.

2, 6    Yo sacudiré cielos y tiera

PROFECÍA SOBRE EL FIN DE LOS TIEMPOS. Vendrá Aquel que con su venida conmoverá los elementos, ante cuya presencia tiemblan el cielo y la tierra. De aquí que diga por el profeta Ageo: "Una vez más, y conmoveré no sólo la tierra, sino también el cielo". Todo el género humano será llevado a su examen. Los ángeles, arcángeles, tronos, principados y dominaciones le obedecerán, para dar el castigo a los malos y el premio a los buenos. ¡Considerad, carísimos hermanos, cuál será a la vista de tal juez el terror de aquel día, cuando ya no haya remedio; qué confusión la de aquel a quien toque por sus culpas verse avergonzado ante los ángeles y los hombres; qué pavor ver irritado al que el entendimiento humano no puede comprender aun estando tranquilo! GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 1, 12.

2, 7    Haré temblar a todas las naciones

DOS ADVENIMIENTOS PREDICHOS POR AGEO. Aún quedan tres profetas menores que profetizaron hacia el final de la cautividad, y son Ageo, Zacarías y Malaquías. Ageo predijo a Cristo y a la Iglesia, breve, pero claramente, en estos términos: "Esto dice el Señor de los ejércitos: Todavía un poco más de tiempo, y yo pondré en movimiento el cielo y la tierra, el mar y los continentes. Pondré en movimiento todas las naciones y vendrá el Deseado de todas las gentes". Esta profecía está ya en parte cumplida, y en parte esperamos que se cumplirá al fin. Conmovió ya el cielo con el testimonio de los ángeles y de las estrellas en su encarnación. Movilizó la tierra con el inmenso milagro de su nacimiento de una virgen. Movió el mar y los continentes cuando Cristo fue anunciado en las islas y en el orbe entero. Así vemos que todas las gentes están abocadas a la fe. Esto que sigue: "Y vendrá el Deseado de todas las gentes", debe entenderse de su segunda venida, porque para ser deseado por los que le esperan convino que fuera antes amado por los creyentes. AGUSTÍN, La ciudad de Dios, 18, 35, 1.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, pp. 284-287
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 
Editorial: Ciudad Nueva 

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