teofanía




3Dios viene de Temán, el Santo, del monte Parán. Su gloria cubre los cielos, la tierra está llena de sus alabanzas. 4Su fulgor es como la luz; de su mano salen rayos; allí está escondida su fuerza. 5Delante de Él marcha la plaga, tras sus pies brota la fiebre. 6Él se detiene, y hace temblar la tierra, mira, y sobresalta a las naciones; las montañas eternas se destrozan, las colinas antiguas se abaten: ¡De Él son los senderos del universo! (Habacuc 3, 3-6).

3, 3   Dios viene de Temán

PROFECÍA SOBRE LA PLENITUD DE CRISTO. Reconocemos a Cristo en aquello que está escrito: "Dios viene del sur y el santo del monte umbrío, y su gloria cubrirá los cielos", y también reconocemos a la Iglesia en aquello que sigue: "Y de su alabanza está llena la tierra", porque Jerusalén está situada al sur, como se lee en el libro de Josué, hijo de Nun, y desde ella se difundió el nombre de Cristo: allí está el monte umbrío, es decir, el Monte de los Olivos, desde donde Él subió al cielo, para que su virtud cubriese los cielos y la Iglesia se llenase de sus alabanzas. AGUSTÍN, Carta a los donatistas, 105, 4, 15.

3, 4   Su fulgor es como la luz

EL PODER DE LA CRUZ. ¿Qué dice el salmo acerca del Salvador? "Bienamado como el hijo del unicornio".  Nuestro bienamado Señor y Salvador es el hijo del unicornio, el hijo de la cruz, del cual se dice en el cántico de Habacuc: "Rayos salen de sus manos, allí se esconde su poder". Después de que ese hijo bienamado fuera crucificado, se cumplió aquello que estaba escrito en el salmo: "La voz del Señor deja escapar llamas de fuego". En efecto, cuando Cristo fue bautizado y todo el mundo quedó purificado en su bautismo, el fuego del infierno se extinguió. JERÓNIMO, Sermón en el día de la epifanía.

3, 6   Las montañas eternas se destrozan

LA PROFECÍA DE HABACUC SE CUMPLE EN CRISTO. Mediante todo lo que dijo nos enseñó el poder inefable de Dios: la acción sigue a su voluntad, y sólo con desearlo (éste es el sentido de "se puso en pie y miró hacia abajo") mueve la tierra, deshace la naturaleza humana, desgarra las montañas y funde las colinas como cera. Estas cosas y otras semejantes ha continuado haciéndolas para beneficio de los hombres... A través de lo que dice señala la cruz, que es la fuente de la salvación para todos los hombres. Sobre ella el Señor Jesucristo "se puso en pie", sacudió la tierra, y moviendo las montañas las desgarró, aterrorizó a las hordas de los demonios y destruyó sus altares en montañas y en colinas. Esto lo decidió desde el principio, antes de la formación del mundo, pero lo llevó a término en el final de los días. TEODORETO DE CIRO, Comentario a Habacuc, 3, 6.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, p. 259-261
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 
Editorial: Ciudad Nueva 

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