el Mesías nacido en Belén



14Ahora hazte incisiones, hija de salteador: nos han puesto cerco; hieren en la mejilla con vara al juez de Israel.
5-1Pero tú, Belén Efrata, aunque tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser dominador en Israel; sus orígenes son muy antiguos, de días remotos. 2Por eso él los entregará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces, el resto de sus hermanos volverá junto a los hijos de Israel. 3Él estará firme, y apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del Nombre del Señor, su Dios; y ellos podrán reposar, porque entonces él será grande hasta los confines de la tierra.
4Él mismo será la paz. Asiria, si viniere a nuestra tierra, y hollare nuestros palacios, nosotros le suscitaremos siete pastores y ocho príncipes de estirpe. 5Ellos pastorearan con espada la tierra de Asiria, al filo de espada la tierra de Nimrod. Él nos librará de Asiria, si viniere a nuestra tierra, y hollare nuestras fronteras.
6Entonces, el resto de Jacob estará en medio de muchos pueblos como rocío de parte del Señor, como lluvia sobre la hierba, que no depende del hombre, ni se espera de los hijos de Adán. 7El resto de Jacob entre las naciones, en medio de muchos pueblos, será como un león entre bestias de la selva, como león joven entre rebaños de ovejas, que si pasa, y patea y desgarra, no hay quien la libere. 8¡Que se alce tu mano contra tus adversarios y sean eliminados todos tus enemigos!
9"Aquel día -oráculo del Señor-, te quitaré los caballos que tengas y destruiré tus carros. 10Arruinaré las ciudades de tu país y arrasaré todas tus fortalezas. 11Arrancaré de tus manos las hechicerías y no tendrás más adivinos. 12Destrozaré tus estatuas y las estelas de en medio de ti y no adorarás más las obras de tus manos. 13Arrancaré los cipos de en medio de ti y destruiré tus ídolos. 14Y, con ira y furor, tomaré venganza de las naciones que no hayan obedecido. (Miqueas 4, 14-5, 14)

4, 14   Nos han puesto cerco

SAMARÍA COMO TIPO DE VIDA PECADORA. La región de los samaritanos, pues, estará cercada -dice- y asediada por pueblos enemigos, los cuales poco menos que la abofetearán, no golpeando con las manos, que se quedan cortas, sino machacando y maltratando fogosamente con varas. Ahora bien, por medio de esto quiere significar, además de la deshonra, que el trabajo de la cautividad es temible. Y señal inequívoca de la deshonra son las bofetadas en las mejillas. Y si se piensa que se hace también mediante la vara, entonces sufrirá lo más penoso y la condición servil. La deshonra envuelta en sufrimientos y trabajos es, pues, la Samaría regida por la tribu de Benjamín. Sin embargo, la mano del que golpea cesará y nosotros permaneceremos sin experimentar el mal trato si, evitando con toda nuestra fuerza obrar lo contrario a la ley y porfiar en lo que es odioso a Dios, logramos que la ira del Dios del universo no se agudice contra nosotros. Al contrario, si honramos su clemencia, seremos felices en el bien y viviremos una vida verdaderamente esplendorosa y digna de aceptación. Cirilo de Jerusalén, Comentario a Miqueas, 5, 1.

5, 1   Pero tú, Belén Efrata

¿DÓNDE HABRÍA DE NACER CRISTO? Fueron semejantes a los constructores del arca de Noé: dieron a los otros con qué escapar del diluvio y ellos perecieron en él; semejantes a las piedras miliares: mostraron el camino sin poder andarlo ellos. Les preguntaron dónde tenía que nacer Cristo, y respondieron: "En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá. De ti saldrá un rey que ha de regir a mi pueblo Israel". Agustín, Sermones, 373, 4. 

5, 3   Él estará firme, y apacentará con la fuerza del Señor

HERODES TEMÍA UN RIVAL TERRENO. En estas condiciones, ¡qué fácil y lógico hubiera sido a los jefes de los hebreos creer lo que enseñaron! Pero, evidentemente, su sabiduría ha sido carnal, como la de Herodes, y juzgaron el reino de Cristo como el de las potestades de este mundo; ellos esperaban un jefe temporal y Herodes temía un rival terreno. ¡Es inútil, Herodes, que te turbes por el temor y que maquines lanzar tu furor contra el Niño del que sospechas! Tu país no contiene a Cristo y los estrechos límites en que tu cetro ejerce el poder no son suficientes para el Señor del mundo. Reina en todo lugar el que tú no quieres que reine sobre Judea. Y tú mismo reinarías más feliz si te sometieras a su autoridad. ¿Por qué no realizas con un sincero homenaje lo que tú prometes con una perversa mentira? Vete con los Magos y venera al verdadero Rey con la adoración y la plegaria. Pero no; tú prefieres seguir la ceguera de los judíos y rehúsas imitar la fe de los paganos. Tu corazón perverso se vuelve hacia los atentados sangrientos; pero no podrás matar al que temes ni dañar a los que suprimes. León Magno, Sermones en las principales festividades del año, 34, 2. 

5, 4   Asiria, si viniere a nuestra tierra

SIETE PASTORES Y OCHO PRÍNCIPES. Por los acontecimientos que sucedieron en tiempos de Ezequías, durante la ruina de los asirios, Miqueas nos informa sobre lo que habría acontecido por medio de Zorobabel contra la casa de Gog. Con "siete" y "ocho" se refiere a la total y absoluta masacre que afectó a los asirios por medio del ángel; hace alusión a las palabras: "Echa tu pan al agua, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás. Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes que mal puede venir sobre la tierra". Otros afirman que la expresión "siete pastores" son los profetas anteriores a la invasión de los asirios, que profetizaron su caída; los "ocho príncipes de estirpe" son Ezequías y los príncipes que le ayudaban... La expresión "siete pastores" indica la plenitud del castigo que [los asirios] sufrieron con la intervención del ángel; la expresión: "ocho príncipes de estirpe" se refiere a los supervivientes tras la huida: el [rey] asirio fue asesinado por sus propios hijos y los demás fueron asesinados por sus compatriotas... Espiritualmente estas palabras se refieren a Satanás, el que quiso suprimir la Ley y el Evangelio, pero fue derrotado por los profetas, los apóstoles, los ángeles, etc. Iso'dad de Merw, Comentario al profeta Miqueas, 5, 5.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, p. 218-223
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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