condena de la seguridad en las riquezas


1¡Ay de los que viven tranquilos en Sión y confían en la montaña de Samaría, los notables de la primera de las naciones, a quienes acude la casa de Israel! 2Pasad por Calné y mirad; marchad de allí a Jamat la Grande, y bajad a Gat de los filisteos. ¿Es que vosotros valéis más que esos reinos? ¿No es mayor su territorio que el vuestro? 3Vosotros sois los que pretenden alejar el día malo, pero acercáis el trono de la violencia; 4los que se acuestan en lechos de marfil, se echan en divanes, comen corderos del rebaño y terneros del establo, 5los que canturrean al son del arpa, y se inventan, ¡como si fueran David!, instrumentos de música, 6los que beben vino en cálices, y se ungen con los primeros ungüentos, pero no se afligen por la ruina de José. 7Por eso, ahora irán al cautiverio los primeros entre los cautivos, y se acabará la orgía de los corruptos.
8El Señor Dios lo ha jurado por Sí mismo -oráculo del Señor, Dios de los ejércitos-: "Detesto la soberbia de Jacob, odio sus palacios: entregaré la ciudad y cuanto contiene". 9Y si quedaran diez hombres en una casa, ésos morirán. 10Su tío paterno o su tío materno lo llevará para sacar los huesos de la casa; y dirá al que esté en el extremo de la casa: "¿Queda todavía alguien contigo?". Y contestará: "Nadie". Y replicará: "¡Silencio! Que no hay que mentar el Nombre del Señor". 11Que el Señor ha dado órdenes de reducir a escombros la casa grande, y a cascotes la casa pequeña. 12¿Es que galopan los caballos por los peñascos, o se ara con bueyes el mar? Porque vosotros cambiáis el derecho en veneno, y el fruto de la justicia en ajenjo. 13Los que os regocijáis por Lo-Debar, los que decís: "¿No es por nuestra fuerza como hemos conquistado Carnaim?". 14"Pues mirad que Yo suscitaré contra vosotros, casa de Israel, -oráculo de Señor, Dios de los ejércitos- una nación para que os oprima, desde la entrada de Jamat hasta el torrente de la Arabá". (Amós 6, 1-14)

6, 1   ¡Ay de los que viven tranquilos en Sión!

LOS QUE SE SIENTEN SEGUROS EN LA MONTAÑA DE SAMARÍA. El milagro tuvo lugar en la región de Samaría, de donde era también originario uno de los leprosos. Samaría se había rebelado contra Israel, llevando consigo las nueve tribus descontentas que Jeroboam había establecido en Samaría, después de haber sido expulsadas por el profeta Ajías. Por lo demás, los samaritanos siempre se habían ufanado de los montes y pozos de sus padres, como dice el Evangelio de Juan hablando con el Señor junto al pozo: "¿Es que eres más grande?" etc.. Y acontinuación: "Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que hay que adorar en Jerusalén". Así pues, el que había dicho por medio de Isaías: "¡Ay de los que ponen su confianza en el monte de Samaría!", habiéndose dignado ya a restablecer el país, le ordena intencionadamente que se presente a los sacerdotes, sometiendo el samaritano al judío, pues la salvación viene de los judíos, ya sean samaritanos o israelitas. Tertuliano, Contra Marción, 4, 35, 9-10. 

6, 4   Los que se acuestan en lechos de marfil

CONDENA A LOS QUE VIVEN EN EL LUJO. No vivamos descuidadamente, queridos, en lo que ataña a nuestra salvación. Por el contrario, sabedores de qué males proceden de esa actitud, huyamos del daño que de ello se deriva. No sólo se ha prohibido lo relativo al libertinaje en la nueva Ley, donde es mayor la prescripción de la filosofía, mayores los certámenes, grandes los esfuerzos, muchos los premios e inefables las coronas; también se impidió vivir desordenadamente en la antigua ley, cuando estaban sentados en la oscuridad, sujetos a lámparas y llevados poco a poco como niños lactantes. Para que no creáis que decimos lo anterior porque censuramos simplemente la falta de templanza, escuchad al profeta que dice: "¡Ay de los que avanzan hacia el día del mal, los que duermen en lechos de marfil, los que viven disolutamente sobre sus divanes, los que comen cabritos del rebaño y terneros jóvenes de las manadas, los que beben vino colado y son ungidos con los primeros ungüentos, como si creyeran que todo esto fuera a permanecer y no como algo que va a desaparecer". ¿Visteis qué acusación de libertinaje hizo el profeta, y esto al hablar con judíos, los necios, los insensatos y los que a diario llenan su vientre? Observa la exactitud de las palabras: después de vituperar su glotonería y la gran embriaguez producida por el vino, entonces añadió: "Como si creyeran que todo esto fuera a permanecer y no como algo que va a desaparecer". Es decir, pone de manifiesto que la satisfación llegó hasta la garganta y los labios, pero no fue más allá. El placer es breve y momentáneo, el dolor, en cambio, dura y no tiene fin. Y -afirma- lo aprenden por la experiencia: "Como si creyeran que todo se mantiene y permanece y no desaparece", esto es, que vuela y no permanece por un momento. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 1, 4. 

¡AY DE LOS QUE NO SE AFLIGEN POR LA CAÍDA DE JOSÉ! Por todo el universo de la tierra no se ve más que desorden, guerra no declarada, agitación y crueldad que excede a toda inhumanidad bárbara, y no hay nadie que sufra por la caída de José. Nos mordemos y devoramos unos a otros, y después nos destruimos mutuamente, proporcionando así placer a los enmigos de la piedad. Juan de Antioquía, Carta a Cirilo de Alejandría, 6. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, p. 152-155
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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