sentencia de cautividad


1Israel era una vid frondosa, que daba frutos sazonados. Cuanto más incrementaban sus frutos, más incrementaba los altares. Cuanto más rica era su tierra, más ornaban las estelas. 2Tienen su corazón dividido, ahora lo van a pagar. Él destruirá sus altares, romperá sus estelas. 3Ahora ya pueden decir: "No tenemos rey, no tenemos al Señor. El rey ¿qué podría hacernos?". 4Pronuncian palabras, juran en falso, pactan alianzas; crecen los juicios como cizaña en los surcos del campo. 5Por el becerro de Bet-Aven temerán los habitantes de Samaría; por él hará duelo su pueblo, y lo mismo sus sacerdotes, que exultaban por su gloria, porque van a marchar al destierro. 6También él será llevado a Asiria como obsequio al gran rey. La vergüenza se apoderará de Efraím, e Israel quedará avergonzado de sus planes. 7Desaparecerá de Samaría, y su rey como espuma sobre la faz del agua. 8Los altos de Avén serán destruidos, el pecado de Israel; espinos y zarzas treparán sobre sus altares. Y dirán a los montes: "¡Cubridnos!", y a las colinas: "¡Caed sobre nosotros!". 9Desde los días de Guibeá has pecado, Israel: allí han persistido. ¿No les va a alcanzar la guerra como en Guibeá a los hijos de la iniquidad? 10Los castigaré a discreción mía; se aliarán contra ellos los pueblos y serán castigados por su doble culpa.
   11Efraím era una novilla domada, que gustaba la trilla. Yo le puse el yugo sobre su hermoso cuello, uncí a Efraím para que arase, a Jacob para que pasara el rastrillo (Oseas 10, 1-11). 

10, 1   Israel era una vid frondosa

PROLIFERACIÓN DE LOS ÍDOLOS. Con otras palabras: vid frondosa, o euklematoûsa, según los Setenta, es aquella que, teniendo buenas ramas y sarmientos, produjo muchos racimos, aquella cuya cosecha de uvas se adecuó al tamaño de sus ramas; pero esta viña, que era efectivamente así antes de ofender a Dios, luego trocó la abundancia de sus frutos por la multitud de sus ofensas, de tal manera que, cuantos más pueblos tenía, más altares construía y el número de los ídolos superaba la fertilidad de la tierra. Jerónimo, Comentarios a los profetas menores, Oseas, 2, 10, 1.

10, 5-6   El becerro de Bet-Aven

PROFECÍA SOBRE JESÚS. Y allí, efectivamente, estuvieron retirados, hasta que murió Herodes, el asesino de los niños de Belén, y le sucedió Arquelao. Pero éste murió antes de que Cristo cumpliese, mediante su crucifixión, el plan de su Padre para nuestra redención. A Arquelao le sucedió Herodes y tomó el poder que le correspondía, y éste fue a quien Pilato, para congraciarse con él, le remitió atado a Jesús. Y sabiendo Dios de antemano que esto había de suceder, había ya dicho así: "Lo encadenaron y lo llevaron al asirio como regalo para el rey". Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 103, 3-4.

DESDE PILATOS A HERODES. "El Señor en persona ha venido a un juicio con los ancianos y los jefes de su pueblo", según dice Isaías. Y a partir de este momento cumplió todas las Escrituras referentes a su pasión. "Se han agitado las naciones y los pueblos han tramado planes vanos. Se presentaron los reyes de la tierra y se unieron los jefes contra el Señor y contra su Cristo". Las naciones son los romanos que habían estado con Pilato; los pueblos son las tribus de Israel; los reyes están representados por Herodes y los jefes por los Sumos Sacerdotes. Cuando Pilato lo envió como regalo a Herodes, se dio credibilidad a las palabras de Oseas, que había profetizado de Cristo: "Y encadenado lo llevaron como presente para el rey". Tertuliano, Contra Marción, 4, 42, 2.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, p. 82-83
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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