castigo divino por idolatría


9Pueblo y sacerdote correrán la misma suerte: les pediré cuenta de su conducta, y les retribuiré según sus obras. 10Comerán, pero no se saciarán; se prostituirán, pero no proliferarán, porque dejaron de hacer caso al Señor.
   11Prostitución, vino y mosto quitan el seso. 12Mi pueblo consulta a su leño, su cayado le hace vaticinios; un espíritu de prostitución les descarría y se prostituyen apartándose de su Dios. 13Ofrecen sacrificios en las cimas de los montes, y queman incienso en las colinas, bajo encinas, álamos y terebintos de grata sombra. Y, así, se prostituyen vuestras hijas y vuestras nueras cometen adulterio. 14No castigaré a vuestras hijas por prostituirse, ni a vuestras nueras por cometer adulterio, porque ellos mismos se apartan con prostitutas, ofrecen sacrificios con prostitutas sagradas, y el pueblo ignorante se extravía.
   15Si tú, Israel, te prostituyes, que no peque Judá. No vayáis a Guilgal, no subáis a Bet-Aven, ni juréis: "¡Vive el Señor!" 16Si como vaca braba Israel es indomable, ¿los apacentará ahora el Señor como a cordero en prado abierto? 17Efraím se ha rejuntado con los ídolos: ¡Déjalo! 18Se volvió a su embriaguez, se entregó a la prostitución; prefieren la ignominia a su honra. 19Un viento los envolverá en sus alas, y se avergonzarán de sus sacrificios (Oseas 4, 9-19).

4, 9   Pueblo y sacerdote correrán la misma suerte

EL SACERDOTE SERÁ COMO EL PUEBLO. No procuramos el lucro y provecho de las almas, nos ocupamos exclusivamente de nuestros asuntos, sólo deseamos las cosas terrenas y no buscamos en todas nuestras acciones más que la gloria humana; y como por lo mismo que estamos puestos al frente de los demás, tenemos mayor libertad para obrar como nos parezca; convertimos el ministerio de bendición que hemos recibido en motivo de ambición; abandonamos la causa de Dios, nos ocupamos en los negocios terrenos, hemos recibido el lugar de la santidad y nos engolfamos en actos terrenales. En nosotros se ha cumplido verdaderamente lo que está escrito: "Y el sacerdote será como el pueblo". El sacerdote no se distingue del pueblo cuando por ningún mérito sobresalen sus acciones de las del vulgo. Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, 1, 17.

4, 10   Comerán, pero no se saciarán

COMIDA SIN SATISFACCIÓN. Se ha salvado un resto del linaje de Israel. Dado que el juicio no se dirige totalmente a los sacerdotes, él añade: "Comerán, pero no se hartarán". Esto significa tanto la emigración y cautiverio de Israel, como la destrucción de Judea a manos de los romanos, por causa de Cristo... Pues entre los israelitas -llevados cautivos en aquel entonces a Asiria y Media por Salmanasar y Teglatpalasar- muy pocos pudieron ofrecer a los  sacerdotes lo que estaba legislando. Cirilo de Alejandría, Comentario a Oseas, 4, 10.

4, 12   Un espíritu de prostitución le descarría

EL ESPÍRITU DE PROSTITUCIÓN TENTÓ A ANTONIO. Antonio le preguntó: "¿Quién eres tú para hablarme así?", al momento dijo estas miserables palabras: "Yo soy amigo de la fornicación, yo empleo trampas e insinuaciones contra los jóvenes y soy llamado espíritu de la fornicación.  ¡A cuántos que querían ser sobrios he seducido! ¡A cuántos que decidían vivir de esta manera he disuadido con mis provocaciones! Yo soy aquel por quien el profeta reprende a los que cayeron, diciendo: Errastéis por culpa del espíritu de la fornicación. Por mí, en efecto, fueron trabados. Yo soy quien a menudo te ha molestado, pero que tantas veces has rechazado". Atanasio, Vida de Antonio, 6, 2-3.

4, 14   El pueblo ignorante se extravía

LOS HIJOS DE ISRAEL. A causa de los daños que sobrevendrán de la guerra y las aflicciones de la cautividad, es razonable anunciar de antemano, a los pecadores, todo lo que sucederá. Efectivamente, los que una vez han logrado hacer cautivos a otros y quedar victoriosos, luego obran a su antojo con los prisioneros, usando poderes desenfrenados y persiguiendo con impunes pretextos cuanto redunda en placer suyo, sin tener en cuenta la ley. Y sin soportar el pensamiento de lo que es razonable y conveniente; antes al contrario, con una mente como endurecida y que sólo tiene ojos para lo cruel, consideran indignos de todo perdón a los míseros desgraciados. Así pues, claramente ha denunciado que entregarían los muchachos a los enemigos para abuso y prácticas obscenas de los fornicadores. Cirilo de Alejandría, Comentario a Oseas, 4, 14.

4, 19   Se avergonzarán de sus sacrificios

ABRAZAN LOS TERNEROS. Las palabras "no castigaré a vuestras hijas por prostituirse", etc. significan que cuando una mujer era acusada de adulterio y no había ningún testigo, "ofrecerá [dice la Escritura] su oblación de harina de cebada y no derramará aceite ni incienso". Y puesto que esa mujer estaría llorando de pena, su ofrecimiento, lo mismo que su aspecto, habría de ser triste. "Y el sacerdote -dice la Escritura- tomará agua en un recipiente de barro sobre el que arrojará unas partículas de polvo del suelo y colocará a la mujer ante el Señor y la hará suplicar, etc. Por tanto, si [la mujer] era inocente, no se la castigaba y permanecía fecunda y podía concebir; en caso contrario se la resquebrajaba. Pero ahora [Dios] amenaza: "Yo te devastaré, Jerusalén, y no permanecerán las instituciones que habéis establecido y que tenéis en el corazón, porque todo en el templo será retirado y se entregará". "Un pueblo que no entiende ha abrazado a la prostituta"; es decir, este pueblo, cuya facultad de discernimiento se ha cegado, no entiende que Dios habita y descansa en él y prefiere el culto a los ídolos y sin reflexión ha abrazado a los terneros y se prostituye sin reserva con los demonios. Iso'dad de Merw, Comentario al profeta Oseas, 4, 19.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 16, p. 59-63
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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