Dios hace llover durante cuarenta días y cuarenta noches-1



10Al cabo de una semana, las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra. 11En el año seiscientos de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete del mes, ese día, irrumpieron todas las fuentes del abismo, y se abrieron las compuertas del cielo. 12Estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
   13En aquel mismo día entraron en el arca Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, su mujer, y las tres mujeres de sus hijos; 14ellos y los animales de cada especie: toda clase de ganado, de reptiles que se mueven por la tierra, y de aves -todos los pájaros y seres alados-. 15Entraron con Noé en el arca parejas de todos los seres vivos. 16E iban llegando, macho y hembra, de todos ellos, y entraron, tal y como Dios se lo había ordenado a Noé. Y el Señor cerró la puerta tras él (Génesis 7, 10-16).


7, 10-12   Las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra

Y ¿qué dice a continuación? "Brotaron todas las fuentes del gran abismo y todas las cataratas del cielo se abrieron y cayó la lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches", y un poco más adelante dice: "Toda carne que se movía sobre la tierra fue destruida", y finalmente: "No quedaron más que Noé y los que con él estaban en el arca". Ahora yo quisiera preguntar a los que dicen que Dios no se preocupa de los asuntos humanos, ¿se ocupó entonces de las cosas terrenas e intervino en ellas? Salviano, Sobre el gobierno de Dios, 1, 7, 33. 

7, 13-16   Y el Señor cerró la puerta tras él

"Y el Señor Dios les cerró por fuera el arca". Observa también aquí cómo, valiéndose de la expresión: "El Señor Dios les cerró por fuera el arca", condesciende a enseñarnos que puso al justo en completa seguridad. La razón de añadir "les cerró por fuera", es porque, de esa manera, el justo no tendría posibilidad de contemplar la general perdición sobrevenida, lo que le hubiera causado mayor sufrimiento. En efecto, si hubiera considerado en su pensamiento aquella atroz inundación y en su mente se hubiera representado la ruina del género humano, el fin común de todos los animales y la desaparición, por así decirlo, de los hombres, del ganado y de la misma tierra, hubiera sido presa de angustiosa turbación. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 25, 12. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1,  p. 197-199
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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