Caín mata a su hermano Abel


 8Caín dijo a su hermano Abel:
   -Vamos al campo.
Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató. 9Entonces el Señor dijo a Caín:
   -¿Dónde está tu hermano Abel?
El respondió:
   - No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?
   10El Señor le dijo:
   -¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra. 11Ahora, maldito seas, márchate de esta tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre que has derramado de tu hermano. 12Aunque la trabajes, no volverá a darte fruto; vivirás errante y vagabundo por la tierra.
   13Caín contestó al Señor:
   -Grande es mi culpa para soportarla. 14Me expulsas hoy de la tierra; tendré que ocultarme de tu rostro, vivir errante y vagabundo por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.
   15El Señor le dijo:
   -No será así; el que mate a Caín será castigado siete veces.
   Y el Señor puso una marca a Caín para que si alguien lo encontrara no lo matase (Génesis 4, 8-15).

4, 8 Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató

¿Por qué Caín se convirtió en fraticida? ¿Acaso fue por sentirse, en su mala voluntad, preferido por su Creador, o cometió su asesinato por haber seguido sus perversos pensamientos y haberse abandonado en su envidia? Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, 4, 2.

4, 9   La voz de la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra

Dios da a Caín la posibilidad del arrepentimiento. Dios se reveló con dulzura, pues si se arrepentía, con la contrición de sus lágrimas quedaría limpio el pecado de asesinato que cometieron sus dedos. Pero si no se arrepentía, se le decretaría un amargo castigo proporcionado a su malvada transgresión. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 3, 6, 1.

4, 11-15   Vivirás errante y vagabundo por la tierra

Solicitud de Dios por Caín. Ciertamente, lo dicho parece grave e insoportable. Sin embargo, eso mismo es prueba de subida solicitud. Efectivamente, porque quería hacer más juiciosos a los que vendrían después, ideó un modo tal de castigo que pudiera libralo a él de su pecado, porque, de haberle aniquilado inmediatamente, él se habría marchado llevando oculto su pecado, y los que vinieran después no lo hubieran conocido. Pero así, al permitirle vivir largo tiempo con ese temor, se convirtió en maestro para cuantos se encontrase, pues con su aspecto y el temblor de su carne, a todos iba exhortando a que nunca osasen hacer lo mismo, para tampoco padecer lo mismo, y así él mismo se hiciera mejor. Efectivamente, el temblor, el temor, el vivir angustiado y el desmayo de su cuerpo lo retenían como encadenado y no lo dejaban volver a lanzarse a otra hazaña parecida, a la vez que le recordaban de continuo lo anterior, y así, con todo esto, iba él moderando más y más su espíritu. Juan Crisóstomo, Contra los judíos, 8, 2, 10.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1,  p. 166-169
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario