Plantas y frutos son alimento de hombres y animales

29Y dijo Dios:
-He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semillas que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de alimento. 30A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptieles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento.
   Y así fue. (Génesis 1, 29-30).

1, 29-30 Esto os servirá de alimento

La primera comida era de vegetales. La historia de esta sentencia indica claramente que, al principio, Dios permitió servirse del alimento de hierbas, es decir, de legumbres y frutos de los árboles. Pero más tarde, con la alianza hecha con Noé tras el dilivio, se dio a los hombres la facultad de comer carne. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 1, 17.

La humillación de la tierra. El primer producto para los hombres consistió en productos y frutos de los árboles. Pero el pecado trajo consigo el uso de pan, y la condición de la conciencia es indicada por la postura de su mismo cuerpo. En efecto, mientras los hombres son conscientes del bien, la inocencia los eleva a las cosas de arriba, a los alimentos de los árboles, y una vez cometido el delito los arroja a conseguir sólo los alimentos del suelo. Luego vino la utilización de la carne. Novaciano, Sobre los alimentos judíos, 2, 6.

Los alimentos de cada animal. Observamos, por otra parte, que muchos animales no se alimentan de frutos. ¿Qué frutos tiene la pantera para alimentarse? ¿Qué fruto puede hacer fuerte al león? Ellos, sin embargo, cuando estaban sometidos a la ley de la naturaleza, se alimentaban de frutos. Pero cuando el hombre erró y traspasó los límites que le habían sido puestos, tras el diluvio, viendo el Señor que los hombres se habían vuelto contumaces, les permitió comer de toda clase de frutos. Comed de todas estas cosas como si fueran plantas cultivadas. Con este permiso, el resto de los animales recibió también licencia. Desde entonces el león se volvió carnívoro y los buitres ansiosos de cadáveres. Pues los buitres, recién nacidos, aún no sobrevolaban la tierra buscando animales. Todavía no había muerto nada de lo que Dios había decidido o creado que pudiese alimentar a los buitres. Tampoco la naturaleza había sido desgarrada: cada cosa estaba aún floreciente. Tampoco mataban los cazadores, pues los hombres aún no tenían esta práctica. Ni las fieras mataban, pues aún no eran carnívoras [ni acostumbraban alimentarse de cadáveres]... Así era la primera creación, que debe de ser restaurada después de estas cosas. El hombre volverá a su estado original, alejándose de la maldad, de esta vida de tantas inquietudes, y de la esclavitud en la búsqueda de alimento. Habiendo dejado estas cosas, él retorna a una vida semejante a la que llevaba en el paraíso: una vida no sometida a las pasiones de la carne, libre, cercana a Dios, igual al vivir de los ángeles. Gregorio de Nisa, Sermón sobre la creación del hombre, 2, 6-7

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1, p. 102-103
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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