Dios ve que la creación es muy buena

                                              

31Y vió Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto. ( Génesis 1, 31).

1, 31   Y vio Dios todo lo que había hecho

No debemos pasar por alto lo que se dijo: "Y vio Dios que eran en gran manera buenas todas las cosas que hizo", siendo así que hablando de cada una en particular decía tan solo "vio Dios que era bueno". Cuando hablaba de todas era poco decir "buenas", por eso añadió "muy" porque si cuando una por una se consideran las obras de Dios por los hombres prudentes, se halla que todas están formadas, cada una en su especie, con apropiadas medidas, números exactos y orden expléndido, ¿cuánto más lo estarán todas juntas, esto es, el mismo universo que se constituye con la reunión de cada una en un todo? Toda hermosura que consta de partes es mucho más laudable en el todo que en la parte, como acontece en el cuerpo del hombre. Agustín, Del Génesis contra los maniqueos, 1, 21, 32.

El día sexto fue creado el hombre y la sexta época del género humano. La Escritura subraya la perfección del número seis al narrar cómo Dios en seis días llevó a cumplimiento su obra y en el sexto fue el hombre creado a imagen de Dios. En la sexta época del género humano vino al mundo el Hijo de Dios y se hizo Hijo del Hombre, para rehacer en nosotros la imagen de Dios. Nos encontramos en la actualidad en esta sexta época, bien se distribuya en milenios de años en cada período, bien en espacios de tiempo históricos e insignes de recordar en las santas Escrituras. La primera edad corre desde Adán hasta Noé; la segunda llega hasta a Abrahán..., luego desde Abrahán hasta David, desde David hasta la transmigración de Babilonia, y finalmente, hasta el parto virginal. Estas tres edades, sumadas a las otras dos, hacen cinco. Por consiguiente el nacimiento del Señor inagura la sexta época, que se prolongará hasta el fin ignorado de los tiempos. Agustín, De la Santísima Trinidad, 4, 4, 7. 

Los días de la creación. Así, una vez hecha la luz, se contabilizan los días primero, segundo y tercero, y así hasta el día séptimo, el último día, en el que las cosas creadas se dividieron y diferenciaron, ordenadas y formadas por razones inexpresables; sin producirse instantáneamente por aquel Verbo omnipotente, cuyo único pensamiento y palabra da idea de toda la creación. No hay que extrañarse de que el hombre fuera creado en último lugar, pues lo creó la mano de Dios y a su imagen. Primero había construido como un rey el palacio, y entonces, una vez preparado todo, procesionalmente lo introdujo como rey. Gregorio Nacianceno, Discursos, 44, 4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1,  p. 104-106
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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