Creación de los animales de la tierra


24Dijo Dios:
-Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie.
Y así fue. 25Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno (Génesis 1, 24-25).

1, 24-25   Produzca la tierra seres vivos

Las almas de los animales no existían antes de la creación. "Que la tierra produzca seres vivos". No es que el alma de los animales estuviera oculta en la tierra y apareciera, sino que comenzó a existir justo en el momento en que se dio el manadato. Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexámeron, 9, 3.

Dios creó las almas en la tierra. Allí dijo Dios: "Que las aguas produzcan reptieles vivientes". Aquí dijo: "Produzca la tierra un alma viviente". ¿Es que la tierra tiene alma? ¿Los necios maniqueos van a ganar terreno, al atribuir un alma a la tierra? Pues no dijo: "Que produzca" y se mostró oculto en ella, sino que el que dio la orden le concedió el poder de reproducir. Ni cuando la tierra oyó: "Que germine hierba y árboles frutales" produjo la hierba que tenía oculta... sino que la Palabra de Dios es origen de las cosas hechas. "Que germine la tierra": no que haga nacer lo que posee, sino que adquiera lo que no posee, dominándole Dios el poder actuar. Basileo de Cesarea, Homilías sobre el Hexámeron, 8, 1.

Los animales se parecen a los diferentes caracteres humanos. Uno solo es el mandato de Dios que dice: "Produzca la tierra fieras y ganados y reptiles, según su especie", y surgieron diferentes naturalezas de una fuente única por un único imperativo: la oveja mansísima y el león carnívoro, y diversos instintos de animales irracionales imitando las diferentes determinaciones voluntarias del hombre. De manera que la zorra muestra la astucia humana; la serpiente, los dardos envenenados de los amigos; el caballo que relincha, los jóvenes licenciosos; la hormiga laboriosísima, para despertar al perezoso, al indolente; puesto que, cuando uno tiene juventud ociosa, entonces ha de ser instruido por los animales irracionales, acusado por la divina Escritura que dice: "Acércate a la hormiga, perezoso, arde en emulación mirando sus caminos y hazte más sabio que ella". Viendo que en el tiempo oportuno atesora comida para sí, imítala y atesora para ti frutos de buenas obras para el siglo venidero. Cirilo de Jerusalén, Las catequesis, 9, 13.

Los animales simulan los impulsos humanos. Pero ahora las palabras: "Produzca la tierra animales vivientes según su especie, cuadrúpedos, reptiles, bestias de la tierra según su especie", pienso que indiquen los movimientos de nuestro hombre exterior, esto es, corporal y terreno. Así, al hablar de las cosas de la carne, no hizo mención de ningún volatil, sino únicamente de "cuadrúpedos, reptiles y bestias de la tierra"; y, según aquello que dijo el Apóstol, que "en mi carne no habita el bien" y que "la sabiduría de la carne es enemiga de Dios", éstas son las producciones de la tierra, es decir, de nuestra carne. Orígenes, Homilías sore el Génesis, 1, 11.

La Bilia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1,  p. 85-87
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario