La tierra informe


2La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. (Génesis 1, 2).

1, 2a   La tierra era caos y vacío

La tierra como materia informe. Con estas palabras se indica la informidad -a fin de no ser gradualmente preparados aquellos que no pueden pensar o concebir una privación absoluta de forma que no llega, si embargo, a la nada- de donde había de salir otro cielo y tierra visible y compuesta. Agustín, Las confesiones, 12, 15.

1, 2c   El espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas

La creación por el Espíritu. En efecto, adornada la bóveda del cielo, el Espíritu sabiamente aleteaba sobre la tierra, destinada a dar fruto, porque gracias a Él las semillas de los nuevos productos debían germinar de acuerdo con lo que dijo el profeta: "Envía tu Espíritu, y serán creados, y renovarás la faz de la tierra". Ambrosio, Los seis días de la creación, 1, 8, 29.

Un símbolo del bautismo. Al principio del Génesis encontramos escrito: "Y sobre las aguas se cernía el Espíritu". Y a continuación se añade: "Y las tinieblas cubrían los abismos". Prestad, pues atención a lo que se dice al principio del Génesis. Ello se sitúa en un plano espiritual. Dice: "Y sobre las aguas se cernía el Espíritu". Ya por aquel entonces hacía alusión al bautismo. En efecto, no podía existir el bautismo sin el Espíritu. Jerónimo, Tratado sobre los Salmos, 76.

La creación comenzó gracias al Espíritu. El Espíritu Santo sopló sobre las aguas de tal modo que las hizo fértiles. Es similar a la imagen de una gallina que se sienta sobre los huevos y que, por medio del calor de la incubación, los calienta y los hace fértiles. También aquí nos tipifica una figura del santo bautismo que está por venir: por medio del descenso del Espíritu se engendra a los hijos de Dios. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 1.

El revoloteo del Espíritu. Convenía revelar al Espíritu Santo para que se crea que es igual al Padre y al Hijo en la obra de la creación. El Padre habló, el Hijo actuó y era apropiado también que el Espíritu tomara parte y se mostrara por medio de su revoloteo, pues de este modo, se revelaba que Él forma parte de la Trinidad, acabando y completando todo. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 1,  p. 64-66
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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