Búsqueda de la Sabiduría



1Más vale buen nombre que buen perfume, el día de la muerte que el día del nacimiento.
2Más vale ir a casa de luto que a casa de fiesta, pues todo hombre termina allí y al que está vivo le hace pensar.
3Más vale sufrir que reír, pues desahogar el dolor consuela el corazón.
4El corazón de los sabios está en la casa de luto, y el corazón de los necios en la casa de fiesta.
5Más vale oír reproche de sabio que escuchar alabanza del necio,
6pues el parabien del necio es como el crepitar de espinos bajo la olla.
7La coacción aturde al sabio y el soborno echa a perder su corazón.
8Más vale el final de una obra que su principio, más vale paciencia que arrogancia.
9Que tu furia no se encienda a toda prisa, pues la furia se cobija en el seno de los necios. 10No digas: "¿Por qué los tiempos antiguos eran mejores que éstos?". Si tuvieras sabiduría no harías esa pregunta. 11Tan buena es la sabiduría como la hacienda, incluso más, para los que ven el sol. 12Pues tanto la sabiduría como el dinero protegen, pero la ventaja de conocer la sabiduría es que da la vida a su dueño. 13Mira lo que Dios hace: ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcido? 14En los días buenos goza de bienestar, y en los días malos piensa: "Dios hace los unos y los otros, así el hombre no sabe lo que le espera".
15En los días de mi vana vida he visto de todo: el justo que se pierde por su justicia, y el malvado que prospera por su maldad.
16No seas demasiado justo ni excesivamente sabio, ¿para qué te vas a arruinar?
17No seas demasiado malvado ni tampoco necio, ¿para qué morir antes de tiempo?
18Bueno es que agarres lo uno sin soltar de tu mano lo otro, pues el que teme a Dios saca todo adelante.
19La sabiduría hace al sabio más poderoso que diez gobernantes en una ciudad.
20No hay sobre la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque.
21No prestes atención a todo lo que se habla, no vayas a escuchar a tu siervo hablando mal de ti, 22pues sabes para tus adentros que también tú has hablado mal de otros muchas veces.
23He examinado todo esto con sabiduría. Dije: "Me haré sabio", pero me quedé lejos. 24Lo que existe es lejano y muy profundo, ¿quién lo descubrirá?
25Revolví mi corazón para conocer e indagar, busqué sabiduría y discernimiento, hasta averiguar que la maldad es estupidez y la necedad desvarío; 26y encontré que la mujer es más desagradable que la muerte: ella misma es una trampa; su corazón, una red; sus manos, grilletes. El que es bueno ante Dios se escapa de ella, pero el pecador es atrapado en ella. 27Mira lo que he descubierto -dijo Qohélet- examinando caso por caso, 28aunque aún sigo buscando sin encontrar: Entre mil he encontrado un hombre, pero entre tantas otras no he encontrado una mujer. 29Mira lo único que he descubierto: Que Dios hizo al hombre sencillo pero ellos se buscan infinitas complicaciones. ECLESIASTÉS 7, 1-29   

7, 1    Más vale buen nombre que buen perfume, el día de la muerte que el día del nacimiento

LA BUENA FAMA CONSISTE EN UNA VIDA VIRTUOSA. El buen nombre se constituye a fuerza de virtud. Se adquiere con fatiga, trabajo y sudor. En cambio, lo que en el momento resulta placentero, la mayoría de las veces tiene lugar al margen del propio esfuerzo.
Quienes realmente progresan respecto al hombre interior y quienes llevan una vida sin tacha tienen un buen nombre. Esto es mejor que el óleo perfumado, mejor que los placeres. DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios al Eclesiastés, 196, 22.

MUERTE ANTES QUE VIDA. Quien no presta atención a los bienes temporales ni tiene un elevado concepto de sí mismo, sino que es consciente de que "es mejor estar con Cristo tras la muerte", prefiere el día de su muerte al día de su nacimiento. Éste es, efectivamente, el comienzo de muchos males, mientras que el otro, el día de la muerte, constituye el término y el punto final de las desgracias. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 197, 17.

MORIR EN CRISTO ES MEJOR QUE VIVIR EN EL MAL Y LA IGNORANCIA. Si la muerte laudable por la que los justos mueren con Cristo es tal que separa el alma de la maldad y de la ignorancia, entonces esa muerte es lo contario del nacimiento, que ata el alma a la maldad y a la ignorancia. Ésta es la razón por la que es preferible aquella muerte a este nacimiento. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 54.

7, 2    Más vale ir a casa de luto que a casa de fiesta

DURAS PALABRAS. "Más vale ir a casa de luto que a casa de fiesta". Quizás también te burles de este dicho. Sin embargo, veamos cómo era Adán en el paraíso y cómo fue más tarde; cómo era Caín antes y cómo fue después de aquellos sucesos. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías sobre los Hechos de los Apóstoles, 16.

7, 3    Más vale sufrir que reír

LLORAR MEJOR QUE BAILAR. ¿Es mejor retirarse a donde hay llantos y lágrimas, y gemidos y dolor y gran tristeza, que a donde hay danzas y címbalos y convites y delicias y crápula y embriaguez? ¡Si!, afirma [Salomón]. Pero yo pregunto: ¿Por qué motivo, por qué razón? ¡Porque de aquí nace la petulancia; de allá, la modestia! Y si alguno asiste a un convite opulento, ya no regresa al hogar con la misma alegría, sino que se presenta triste ante su esposa, y triste se acerca a participar de su propia mesa, y resulta molesto a los sirvientes y a los hijos y a los domésticos; porque la abundancia ajena le hace pensar más en su propia pobreza. Pero no solamente hay esto de grave, sino que además muchas veces envidia al que lo invitó y vuelve a su casa sin haber gustado cosa que le fuera agradable y sabrosa. En cambio, a cerca de los que lloran, nada de esto se puede afirmar, sino que acá, al revés, hay gran moderación, gran modestia. Apenas uno se acerca al vestíbulo de un hogar en donde hay cadáver, al ver aquel cuerpo mudo, tendido en el lecho, y a la esposa que se mesa los cabellos y se hiere las mejillas y se destroza los brazos, al punto se corrige, se contrista, y cada uno de los que se sientan en derredor no habla a su prójimo de otra cosa sino de que no somos nada, y nuestra malicia es inmensa e inexplicable. Y ¿qué cosa hay más llena de sabiduría que estas palabras? Puesto que así reconocemos lo vil de nuestra naturaleza y acusamos nuestra perversidad, y pensamos que las cosas presentes son simplemente nada. Pues otras son palabras, pero una misma es la sentencia de Salomón, en aquel su dicho: "¡Vanidad de vanidades y todas las cosas vanidad!". Y quien entra en casa de un difunto, inmediatamente lo acompaña con sus lágrimas aunque el difunto haya sido su enemigo. ¿Has visto ya cuánto mejor es esta casa que aquella otra? Porque aquél, aunque sea amigo, tiene envidia allá; éste, aunque haya sido enemigo, llorá acá. JUAN CRISÓSTOMO, Homilías al pueblo antioqueno, 15, 5. 


7, 5-8    Más vale oír reproche de sabio

LA ADULACIÓN ES MÁS ENGAÑOSA QUE ÚTIL. Al vulgo -sobre todos cuando es propenso al pecado- le parecerá que se debe rehuir del reproche del sabio. En efecto, el que está deseoso de gozar y pecar rechaza al que se lo impide. El necio se complace en los aduladores; gusta más de oír los cantos de adulación que las razones reprensoras. Del sabio, en cambio, es propio amar al que reprende... Los aduladores cantan cierta melodia y, aunque la letra sea moral, su voluntad es agradar más que beneficiar al auditorio. La canción es palabra que suscita agrado, mientras que la reprensión es palabra que adereza. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 202, 2.

7, 9    La furia se cobija en el seno de los necios

POR LA IRA SE PIERDE LA SABIDURÍA. Cuando la ira cercena la tranquilidad del alma, la perturba, la desgarra y la despedaza hasta el punto de hacerle perder la armonía consigo misma y la fuerza de la semejanza íntima con Dios. Pensemos qué grave es el enojo por el que, perdiendo la mansedumbre, llegamos incluso a desvirtuar la semejanza de la imagen suprema. Por la ira se pierde la sabiduría, provocando en consecuencia que se ignore cómo hay que ordenarse en la vida. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 5, 45.

EFECTOS DEL VENENO DE LA IRA. Otro frente de combate... lo constituye la ira, cuyo veneno mortífero debemos desterrar a toda costa de los replieges más íntimos de nuestra alma. Mientras resida en nuestro corazón, y nuestro ojo interior ande a tientas envuelto en sus tinieblas, es imposible adquirir el recto juicio que da la discreción, la cordura y madurez en nuestras apreciaciones y la justicia en el obrar. Imposible también participar de la luz espiritual verdadera, puesto que está escrito: "Mis ojos han sido perturbados por la ira". Por tal razón es imposible poseer la sabiduría, aunque nos crean sabios los demás, porque también dice la Escritura que "la cólera tiene su morada en el corazón del insensato". JUAN CASIANO, Sobre las instituciones de de los cenobitas.

7, 16    No seas demasiado justo ni excesivamente sabio

EL AMOR TOTAL ESTÁ RESERVADO SOLO PARA DIOS. Ni los que nos aman excesivamente ni los que nos odian observan la regla de la verdad; unos mienten por caridad y otros por odio. Así pues, es necesario poner un freno al amor mismo y no permitir que vaya de un sitio para otro libremente hasta el punto de verlo sumergido en un abismo. En el Eclesiastés está escrito: "No seas demasiado justo ni excesivamente sabio, no sea que te arruines". Siguiendo este ejemplo, yo podría afirmar lo mismo: no ames a un hombre "con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas"; no ames a un ángel "con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas"; es más, siguiendo la Palabra del Señor, guarda ese precepto sólo para Dios: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas". ORÍGENES, Homilías sobre el Ev. de Lucas, 25, 6.   



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 338-344
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ  

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La vanidad de una vida egoísta


7Si ves que en una región se explota al pobre y se conculca el derecho y la justicia, no te desconciertes, que la autoridad tiene otra por encima, y sobre ambas hay una suprema. 8Con todo, lo más ventajoso para un país es que alguien se cuide de que se cultiven los campos.
9El que ama el dinero no se sacia de dinero, y el que ama las riquezas no las consigue; también esto es vanidad.
10Si abundan los bienes, abundan los depredadores y ¿qué provecho saca el dueño sino verlo con sus ojos?
11Dulce es el sueño del obrero, coma poco o mucho, pero al rico el empacho no le deja dormir.
12Hay un mal crónico que he visto bajo el sol: las riquezas que su dueño tiene guardadas y que le acarrean un mal. 13Si pierde sus riquezas en un mal negocio y le nace un hijo se encuentra con las manos vacías. 14Desnudo salió del vientre de su madre, y así volverá, lo mismo que vino; de su trabajo no sacará nada que llevarse en las manos. 15Verdaderamante es un mal crónico que tenga que irse lo mismo que vino. ¿Qué ventaja saca el que trabaja en vano? 16Come toda su vida envuelto en tinieblas, entre muchos enfados, dolencias y enojos.
17Lo que veo mejor y más atractivo es que cada uno coma, beba y disfrute las ganancias de todo lo que ha trabajado bajo el sol en la corta vida que Dios le concede, que es lo que le corresponde. 18Todo hombre a quien Dios concede riquezas y posesiones y le permite comer de ellas, que saque lo suyo y disfrute de su ganancia. Eso es un don de Dios. 19No recapacitará mucho sobre los días de su vida, porque Dios llenará su corazón de alegría.
6.1Hay otro mal que he visto bajo el sol y es muy frecuente entre los hombres: 2un hombre al que Dios concede riquezas, posesiones y honra, a quien no falta nada de cuanto pudiera apetecer, pero al que Dios no permite comer de ellas porque un forastero las devora. Esto es vanidad y mal crónico. 3Aunque ese hombre engendre cien hijos y viva muchos años, por larga que sea su vida, no se saciará de bienes ni tendrá sepultura. Yo digo: mejor es un aborto, 4que viene inúltilmente, se va en la oscuridad y su nombre queda envuelto en tinieblas; 5aunque no llegue a ver el sol ni se entere de nada, reposa mejor que aquél. 6Aunque uno viva dos mil años, no disfruta de lo bueno. ¿No van todos al mismo lugar?
7Todo lo que el hombre gana es para su boca, pero su apetito nunca se sacia. 8¿En qué aventaja el sabio al necio, o al pobre que sabe apañarse en la vida? 9Más vale lo que ven los ojos que lo que anda por la imaginación. ¡También esto es vanidad y empeño vano!
10A lo que existe ya se le ha dado nombre; y es bien sabido qué es el hombre y que no puede disputar con otro más poderoso que él. 11¿Muchas palabras? ¡Mucha vanidad! ¿Qué le queda al hombre? 12¿Quién sabe lo que es bueno para el hombre en su vida, en los pocos días de su vana vida que pasan como una sombra? ¿Quién contará al hombre lo que habrá bajo el sol después de él? ECLESIASTÉS 5, 7-6, 12.

5, 8    El rey mismo está al servicio del campo

UN ALMA BIEN CULTIVADA. De acuerdo al sentido literal la interpretación es la siguiente: Nadie es Señor, amo o gobernante de un campo que da "espinas y abrojos". Pero un campo cultivado si que tiene un rey...
Por regla general quienes defienden que la providencia de Dios gobierna el universo, dicen cuando argumentan que la Providencia existe por esta razón: igual que un tejido demuestra claramente la existencia del tejedor, aparezca él o no aparezca, así al mirar un campo cultivado uno se hace la idea de que éste tiene amo que imparte órdenes sobre él.
Por lo tanto, cuando veas un alma así labrada, "sembrada con lágrimas" y preparada para "cosechar entre cantares", que sepas que este cultivo tiene un rey: El Verbo es su amo y su rey. DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios al Eclesiastés, 145, 2.

5, 9    El que ama el dinero no se sacia de dinero

UNA TRAMPA PARA LOS QUE AMAN EL DINERO. Cuando deseen ávidamente aumentar sus dineros, oigan lo que está escrito: "El avaro no se harta de dinero; y el que ama las riquezas, no recogerá apenas fruto". Ciertamente, sacaría fruto de ellas si quisiera distribuirlas bien, sin apegarse a ellas. Pero quien las retine con apego, peca sin excepción y no saca nigún provecho. Cuando al mismo tiempo, se enardecen por estar repletos de toda clase de riquezas, oigan lo que está escrito: "Quien se apresura por ser rico, no será inocente". En verdad, el que ambiciona poseer más riquezas, no se interesa por evitar el pecado, y cautivado por esta mala costumbre, se preocupa de las cosas terrenas y no se da cuenta que el lazo del pecado le estrangula. GREGORIO MAGNO, La regla pastoral, 3, 20.

DIOS CONCEDE SUFRIMIENTOS AL AVARO PERO DA SU PAZ A LOS BUENOS. Si ves, dice, que algunos hombres están oprimidos, y otros sufren injusticias en un juicio mientras que otros practican la justicia, no te extrañes de esto como sino existiera providencia alguna. Reconoce que Dios vela sobre todos mediante Cristo y que éste, a su vez, ejerce su providencia sobre todos por medio de sus santos ángeles, quiene poseen sobreabundantemente la ciencia de las cosas que existen sobre la tierra. En efecto, Dios es el rey del mundo, que ha sido creado gracias a Él, y devolverá aflicción a quienes hayan preferido la avaricia y la vanidad de esta vida a la ciencia de Cristo; en cambio, a los que hayan vivido en el bien y con valentía, y hayan sido servidores de la justicia, les concederá la ciencia divina y un dulce descanso, ya sea que hayan tenido un conocimiento pequeño o grande sobre las realidades de aquí abajo, porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Al final recibirá a éstos, mientras que aquellos otros, hartos de malicia, el gusano engendrado de esa malicia no le dejará descansar. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 38. 

5, 12-13    De su trabajo no sacará nada que llevarse en las manos

LA RIQUEZA NO ES EXCUSA. Los hombres ponen como pretexto a sus hijos cuando acumulan riquezas. También cometen injusticias a veces y roban y hacen otras cosas por el estilo, y dicen: "Por mis hijos lo hago"... Conozco a uno que ansiaba riquezas, pero de nada le sirvió el dinero. En efecto, ni a él le proporcionó placer ni al hijo que tenía lo convirtió en poderoso, sino que fue completamente pobre, igual que cuando nació. No nació con riqueza ni nació con ropa...
Solamente los bienes del alma puede uno llevárselos... Si uno hace el bien siendo rico, si tiene una buena reputación y honor, si trata de ayudar a los débiles, entonces, como resultado de sus esfuerzos, esto es lo que uno se lleva consigo: su caridad. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 156, 15.

NO SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS. ¿De qué le sirve a alguien la riqueza? Sirve obviamente cuando el individuo en cuestión es señor de su dinero. Este hombre, que saca buen sabor a su dinero, es el señor del mismo. Al igual que uno puede servirse bien de sus riquezas siendo su señor sin estar esclavizado por ellas, es decir, por el dios dinero, así también el dinero puede convertirse en señor de quien lo posee. ¡Desdichado de él! Lo será cuando se vuelva codicioso, cuando se haga esclavo del dios dinero. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 155, 11.

VIRTUD Y FE, VERDADERAS RIQUEZAS. El Eclesiastés dice: "Hay un mal crónico que he visto bajo el sol: las riquezas que su dueño tiene gurdadas y que le acarrean un mal"... Si buscas tesoros, acepta los invisbles y ocultos que se encuentran en las alturas del cielo, no los que se hallan en los filones profundos de la tierra. Si eres pobre en espíritu, conseguirás ser rico, cualquiera que sean tus bienes, pues "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee". Éstas serán las riquezas que te harán verdaderamente rico: el ser rico en tu relación con Dios. AMBROSIO, Sobre Caín y Abel, 1, 5, 21.

5, 18    Dios concede riquezas y posesiones

Y TAMBIÉN OTORGA SABIDURÍA. La interpreatción literal sería: Si alguien tiene muchas riquezas, si tiene cantidades de comida y mucho vino, todo no puede comérselo ni bebérselo, pero lo que posee es un regalo. Lo que es capaz de consumir, comida suficiente hasta hartarse y también bebida, "esto es un regalo de Dios". En cualquier caso, si alguien come y bebe de más de lo necasario, ya no posee las cosas como un regalo de Dios, sino como un regalo del palcer. 
La interpretación espiritual es como sigue: Dios otorga sabiduría: la riqueza que es inherente a la sabiduría, y también recursos: la contemplación, propia de la sabiduría, y ello con el fin de que el hombre coma y beba de lo que comprendió: el pan de la sabiduría y su agua, que mezcló con la copa de vino. Y esto, es sin duda, un regalo de Dios. Si toma lo espiritual de la forma debida, esta gracia es ya para siempre "su porción". DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios al Eclesiastés, 164, 3.

6, 2    Dios concede riquezas, posesiones y honra

LO ÚNICO QUE NOS LLEVAREMOS DESPUÉS DE LA MUERTE. ¿Qué se gana al poseer lo que no podemos llevar con nosotros? ¿Por qué no adquirimos mejor las cosas que podemos llevarnos: la prudencia, la castidad, la justicia, la fortaleza, la inteligencia, la caridad, el amor hacia los pobres, la fe en Cristo, la paz y la hospitalidad? Pues si poseemos estos bienes, los encontraremos ante nosotros y nos darán hospitalidad en la tierra de los mansos. ATANASIO, Vida de san Antonio, 17.

6, 7    Todo lo que el hombre gana es para su boca

AFÁN DE SACIARSE. Todo el fruto del esfuerzo de los hombres en este mundo es consumido por la boca y despedazado por los dientes y echado al vientre para ser digerido. Y aunque haya satisfecho un poco la gula, parece que proporciona placer sólo mientras es retenido en la garganta, pues cuando ha pasado al estómago deja de haber distinción entre los alimentos. Y después de todo, el alma del que come no se llena, bien porque desea de nuevo lo que comió, pues tanto el sabio como el necio no pueden vivir sin alimento, y también el pobre no busca otra cosa sino cómo poder mantener los miembros de su pobre cuerpo y no morir por la falta de alimento; bien sea porque el alma no recibe ninguna utilidad del alivio corporal, pues hay un alimento tanto para el sabio y como para el necio, y el pobre va allí donde ha percibido que hay bienes. Es mejor, sin embargo, que este pasaje sea interpretado referido al clérigo que, erudito en las Escrituras celestes, pone todo su esfuerzo en su boca y su alma no se llena, puesto que siempre desea aprender. JERÓNIMO, Comentario al Eclesiastés, 6, 7.

EL DESTINO DE LOS DOCTOS QUE NO SON RECTOS. El rico declara que se abrasa más en la lengua, puesto que dice: "Envíame a Lázaro para que, mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me braso en estas llamas". El pueblo infiel tuvo en su boca las palabras de la Ley, que no quiso practicar con las obras; por tanto, se brasará más allí por donde manifestó que sabía lo que no quiso cumplir. Por lo cual, de los doctos pero negligentes, Salomón dice con razón: "Todo el afán del hombre es para su boca, mas su alma no quedará por esto saciada". Todo el que trabaja únicamente para saber lo que debe hablar, deja su alma ayuna y vacía del alimento de su misma ciencia. GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 2, 40, 2.  

6, 10    A lo que existe ya se le ha dado un nombre

DOS CLASES DE NOMBRES Y LA VANIDAD DE EXIGIR RESPUESTAS. Hay dos clasese de nombres: unos indican la naturaleza corporal y otros la incorporal. Los nombres de la naturaleza corporal designan las características de su ser, tales como el tamaño, el color y la forma; mientras que los nombres incorporales muestran una calidad de su estado de existencia, como por ejemplo si es digno de alabanza o de condenación. Además, los nombres primeros son aplicados simplemente a los objetos, lo que no sucede con los segundos, porque éstos dependen de una opción que han hecho previavemente. La finalidad del libre arbitrio es inclinar hacia la virtud y ser juzgado digno de la ciencia que hace de [un ser racional] un ángel o un arcángel, un trono o una dominación, o inclina hacia el mal y aumenta la ignorancia que hace de él un demonio, un Satanás o cualquier otro dominador de este mundo de tinieblas...
El hombre no debe preguntar por qué posee cuerpo y por qué no ha sido creado ángel. ¿Será que Dios es parcial o que nosotros no somos libres? Ciertamente, , tales preguntas multiplican la vanidad. ¿Cómo puede la criatura preguntar a su Creador: por qué me has hecho así? Hay que poner término a esas cuestiones y aplicarse a la adquisición de la virtud y de la ciencia, porque lo que hay en este mundo de sombra, todo lo que hay aquí abajo es vanidad y sombra, y las obras de esta vida serán cubiertas por el olvido después de la muerte. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 52.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 332-338
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ  

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Temor de Dios y cumplimiento de los votos



1Que no se precipite tu boca ni se apresure tu corazón a proferir palabras delante de Dios, pues Dios está en los cielos y tú en la tierra, por eso sé parco en palabras. 2Mucho que hacer produce sueño y muchas palabras, dichos necios.
3Si haces un voto a Dios no tardes en cumplirlo, pues no le agradan los necios. Lo que prometas cúmplelo. 4Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos. 5No dejes que tu boca te haga pecar y luego digas a su mensajero que fue un error. ¿Para qué enfadar a Dios con tus palabras y hacer que desbarate la obra de tus manos?
6A muchos sueños, muchas palabras huecas. Tú, teme a Dios. (ECLESIASTÉS 5, 1-6)

5, 2    Mucho que hacer produce sueño, dichos necios

QUE SEAN POCAS LAS PALABRAS EN NUESTRA ORACIÓN A DIOS. "Nosotros no sabemos pedir como nos conviene". Pero puede que no pretenda decir eso ahora, sino que establece no hablar a Dios de manera imprudente. En verdad, nadie que pertenezca a este mundo material y cuyos pensamientos tengan su origen en este mundo, puede hablar sobre Dios -que está entre lo ininteligible y fuera de los sentidos -sin equivocarse. Por eso deice: "Sé parco en palabras", es decir, que sean verdaderas y prudentes. La parquedad me parece que se refiere a algo del mismo orden que el texto siguiente: "Más vale lo poco que tiene el justo, que la inmensa abundancia de los impíos", y también: "Más vale recibir poco con justicia". A los que no tienen en cuenta estas cosas les dice: "Mucho que hacer produce sueño y muchas palabras, dichos necios"...
Habla también de "dichos necios", porque se refiere a palabras mentirosas que hacen equivocarse al alma, por eso tiene el mismo sentido que: "Ante la voz del que me insulta y escarnece". También se puede relacionar la voz del insensato con estas palabras: "En mucho hablar no faltan culpas". EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 35.

CALLAR POR HUMILDAD. Ciertamente, si un hombre, sea monje o seglar, vigila su boca y conquista la humildad, los ángles serán sus amigos aquí abajo; su alma será un perfume expandido; día y noche los ángeles llevarán su recuerdo ante Dios. Por lo demás, muchos hombres en el mundo se sirven de esto; por lo que a mí respecta, conozco a muchas personas que han conseguido una gran humildad y han procurado no hablar mal de nadie, sino que se menosprecian a sí mismos en todo momento, alaban a sus compañeros y dicen: "éstá en el poder de Dios el que podamos alcanzar un pequeño lugar en el cielo". TEODORO DE TABENNESI, Fragmentos, 2.

NO PRECIPITARSE A DISCUTIR SOBRE TEOLOGÍA. Si uno se precipita temerariamente, sin conocer los secretos de la sabiduría de Dios y de la Palabra que estaba "en el principio junto a Dios", y que ella misma es Dios; y sin conocer que, según la Palabra y también según Dios y según la Sabiduría que estaba en Él, esto es lo que debe buscarse y hallarse, [entonces] puede suceder que una persona así, cayendo en mitos, charlatanerías y ficciones, se someta a sí mismo al peligro de la impiedad. Por esta razón se debe recordar la exhortación de Salomón en el Eclesiastés sobre estas cosas, cuando dice: "No te apresures a decir palabras delante del rostro de Dios; pues Dios está en lo alto del cielo y tú estás aquí abajo, en la tierra; sean, por tanto, pocas tus palabras. ORÍGENES, Fragmentos sobre Jeremías, 1, 1. 

LA NATURALEZA DIVINA TRASCIENDE NUESTRA INTELIGENCIA. Escucha al Eclesiastés que aconseja no pronunciar palabra delante del rostro de Dios, ya que Dios, dice,  está en lo alto del cielo y tu estás abajo en la tierra.
Pienso que el Eclesiastés, por la afinidad recíproca de estos elementos, o mejor dicho, por su distancia, indica cuánto es más elevada la naturaleza de Dios que la comprensión obtenida por medio de razonamientos humanos.
Cuanto las estrellas son más altas que lo que alcanzan nuestros dedos, tanto (o mucho mejor mil veces más) la naturaleza superior a toda inteligencia está más allá de los razonamientos terrenos.
Teniendo conciencia de cuán grande es la diferencia de la naturaleza, mantengámonos tranquilos dentro de nuestros propios límites. En efecto, es mucho más seguro y más piadoso creer que la majestad de Dios es más que nuestro pensamiento, que circunscribir su gloria dentro de algunas suposiciones y creer que no hay nada más allá de nuestra concepción sobre ella. GREGORIO DE NISA, Contra Eunomio, 2, 1.94-96.

5, 4    Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos

LA FE SIN OBRAS ES COMO LA PALABRA SIN CUMPLIR. De nada sirve al hombre decir que tiene fe, si lo que promete mediante palabras no lo cumple con sus actos, como dice la Escritura: "Si haces un voto a Dios no tardes en cumplirlo, pues no le agradan los necios". Es mucho mejor no hacer una promesa que no cumplir lo prometido. Y para que podamos entender claramente esto, cuando se trata de nosotros o de nuestros servidores, que alguien me diga si es suficiente que un esclavo le llame "señor" todo el día y no cese de alabarlo, pero no cumpla lo que se le ha ordenado. Por tanto, si las palabras no agradan cuando no van acompañadas de acciones, respecto a Dios ¿cómo puede servir la fe sin obras? Principalmente debemos tener cuidado no sea que pensemos recibir la misericordia de Dios y no temamos su justicia; actuar así no es tener fe. Por otro lado, temer la justicia de Dios hasta el punto de desesperar de su misericordia, tampoco es tener fe. Puesto que Dios no es sólo misericordioso sino también justo, debemos creer ambas cosas, sin temer la justicia hasta el punto de desesperar de su misericordia, ni aferrarnos a su misericordia sin tener en cuenta su justicia. No hay que esperar equivocadamente ni desesperar por debilidad. CESÁREO DE ARLÉS, Sermones, 12, 5.

CUMPLIR LAS PROMESAS HECHAS. Por lo que a nosotros toca, he aquí cómo cumpliremos este precepto. Oramos cuando renunciamos al mundo y nos comprometemos solemnemente a morir a su actos y a sus máximas, para servir al Señor con todo el ardor de nuestra alma. Oramos cuando prometemos renunciar a la gloria del mundo y pisotear las riquezas de la tierra, con el propósito de adherirnos al Señor por la contricción y la pobreza de espíritu. Oramos cuando hacemos voto perpetuo de castidad perfecta y guardar una paciencia inalterable, y cuando decidimos desarraigar por completo de nuestro corazón las raíces de la ira y de esta tristeza que engendra la muerte. Si, infieles a nuestra promesa, la relajación nos enerva y volvemos a nuestro antiguo modo de vivir, nos haremos reos de nuestra oración y de nuestros votos, y podrá decirse de nosotros: "Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido". Palabras que, según el griego, podrían expresarse así: "Mejor es no orar, que hacerlo y ser infiel". JUAN CASIANO, Colaciones, 9, 12.

5, 5    No dejes que tu boca te haga pecar

RECOMPENSA PARA LOS QUE FUERON DILIGENTES. Dios, en efecto, tiene prometida una gloria imperecedera en la otra vida a los que sirven fielmente y toman a pecho la observancia de la vida monástica para unirse a Él. Sin embargo, no es menos cierto que tiene aparejadas gravísimas penas para los que se muestren tibios y negligentes en su servicio, y no se preocupan de producir frutos de santidad, de acuerdo con la vida que han profesado y según el concepto que de ellos se han formado los hombres. Así lo enseña la Escritura: "Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido". Y en otra parte: "Maldito el que realiza con negligencia la obra de Dios". JUAN CASIANO, Sobre las instituciones de los cenobitas, 4, 33.  

LOS VOTOS DE VIRGINIDAD. Respecto a la virginidad no hemos recibido precepto, sino permitimos el voto a los que lo deseen realizar. Mas exohortamos a éstos que vean de no prometer nada irreflexiva e impremeditadamente, puesto que Salomón dice: "Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos". Sea, pues, la virgen santa de alma y de cuerpo, como templo de Dios, como casa de Cristo, como morada del Espíritu Santo. Conviene, por tanto, que aquella que ha profesado realice actividades adecuadas con su voto, y que manifieste que su promesa ha sido verdadera y ha sido hecha por deseo de piedad y no por desprecio del matrimonio. Además, no debe estar ociosa ni pasear a cualquier hora; no debe ser de alma doble, sino seria, continente, sobria, pudorosa, y debe huir de las conversaciones con muchos, especialmente con los de mala reputación. Constituciones apostólicas, 4, 14. 


LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 329-332
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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El compañerismo alivia las cargas humanas



9Más valen dos que uno, pues lograrán más rendimiento en su trabajo. 10Si uno cae su compañero lo levanta, pero ¡ay del que está solo y cae! No tiene a nadie que lo levante. 11Además, si dos duermen juntos se dan calor, pero uno solo ¿cómo se calentará? 12Si alguien puede a uno, entre los dos resisten. Una soga de tres cabos es difícil de romper.
13Más vale joven pobre y sabio que rey viejo y necio, que no se deja aconsejar. 14Aunque saliera de la cárcel para reinar y naciera pobre en su reino, 15he visto que todos los vivientes que se mueven bajo el sol se ponen de parte del joven sucesor. 16Es innumerable todo el pueblo que él dirigía, pero los que vienen detrás no estarán contentos con él. ¡También esto es vanidad y esfuerzo vano! 17Mide tus pasos cuando vayas a la Casa de Dios. La obediencia es preferible al sacrificio de los necios, que no se dan cuenta de lo que hacen mal. ( ECLESIASTÉS 4, 9-17)

4, 10    Si uno cae su compañero le levanta

UN BUEN GUÍA ESPIRITUAL ES NECESARIO. Así pues, como la mayor parte de los que abrazan la virginidad son todavía jóvenes y con una inteligencia aún inmadura, deberían de preocuparse de buscar un buen guía y maestro de este camino, no sea que, por la inexperiencia en que se encuentran, se desvíen del camino recto hacia caminos falsos y errados. "Más valen dos que uno", dice el Eclesiastés. El hombre solo es fácil de vencer por el enemigo que está emboscado en los caminos divinos. Y es verdad que "¡ay del solo cuando cae!", porque no tiene quien lo levante. Algunos, ciertamente, se han entregado con afán recto al deseo de una vida venerable, pero pensando que ya tocaban la perfección -y apenas se habían lanzado a ella-, por su soberbia han caído en otro error, engañándose a sí mismos al tomar por bueno aquello hacia lo que se inclinaba su sentir. Entre éstos se encuentran aquellos a los que la Sabiduría llama "perezosos que sembraron sus caminos con espinas", que estiman un peso para el alma cuidar la práctica de los mandamientos, que suprimen exhortaciones apostólicas, y que, en vez de comer su propio pan honradamente, hambrean el pan ajeno, convirtiendo la inactividad en su modo de vida. De aquí proceden los fantasiosos, aquellos que juzgan como más creíbles los engaños de sus sueños que las enseñanzas evangélicas y llaman revelaciones a sus propias imaginaciones. "De entre éstos son aquellos que se meten por las casas" y aquellos otros que, teniendo por virtud una vida salvaje y sin trato con nadie, ignoran el precepto de la caridad y no piensan en los frutos de la longanimidad y de la humanidad. GREGORIO DE NISA, Sobre la virginidad, 23, 5.

EL PELIGRO DE UNA VIDA SOLITARIA PARA EL MONJE. En la vida solitaria nos resulta también inútil lo que poseemos y no podemos procurarnos lo que nos falta. En verdad, Dios creador ha determinado que necesitemos a las demás personas, como está escrito, para que permanezcamos unidos los unos con los otros. Pero, además de esto, el amor de Cristo no permite ocuparse a cada uno únicamente de lo suyo propio. Ciertamente se ha dicho: "El amor no busca lo suyo". La vida solitaria, en cambio, tiene como único objetivo el que cada uno se preocupe de sus propias necesidades. Pero esto está en clara contraposición con la ley del amor que el Apóstol cumplía no buscándose a sí mismo sino la salvación de muchos. Además, en la vida solitaria no es fácil que cada uno reconozca su propio pecado, porque no tiene quien lo acuse y quien lo corrija con delicadeza y con entrañas de misericordia. Pues incluso la acusación que viene de parte de un enemigo produce en el alma bien dispuesta el deseo de ser curada; y, por otra parte, sólo quien ama con sinceridad puede curar el pecado con sabiduría. Dice la Escritura: "Quien ama corrige". Esto no puede tener lugar en la soledad, si antes uno no se ha puesto a vivir en compañía de otros; y le sucederá lo que dice la Escritura: "¡Ay del que está solo y se cae! No tiene a nadie que lo levante". También los mandamientos se cumplen mejor y en mayor número por parte de muchos reunidos, mientras que eso no sucede cuando uno vive solo, porque mientras cumple un mandamiento esto mismo le impide cumplir otro. Así, por ejemplo, mientras uno visita al que se encuentra enfermo, no puede hospedar al extranjero, y mientras es generoso y comparte lo necesario -sobre todo cuando este servicio ocupa mucho tiempo-, esto impide dedicarse al trabajo. De esta manera se abandona el mandamiento más grande y fundamental para la salvación: no es alimentado quien tiene hambre ni es vestido quien está desnudo. Así pues, ¿quién puede preferir esa vida ociosa y estéril a otra fecunda que se vive conforme al mandamiento del Señor? BASILEO DE CESAREA, La gran regla monástica,7.

CRISTO ENVIÓ A SUS DISCÍPULOS DE DOS EN DOS

"Y comenzó a enviarlos de dos en dos", para que ninguno de ellos le abandonara o negara, como Pedro, o huyera, como Juan. La fragilidad humana cae muy pronto si confía en sí misma, desprecia a los compañeros y no desea amigo alguno, como afirma la Escritura: "¡Ay del que está solo, porque si cae, no tiene quien lo levante!". En cambio, la misma Escritura testimonia cuánta fuerza encuentra uno cuando se apoya en otro, al decir: "El hermano ayudado por el hermano es como una muralla inexpugnable". PEDRO CRISÓLOGO, Sermones, 170, 5.

4, 12    Una soga de tres cabos es difícil de romper

LA CUERDA EXPRESA LA FE. La cuerda significa la fe, según testifica Salomón: "Una soga de tres cabos es difícil de romper". Porque la fe en la verdad que está entrelazada por la boca de los predicadores con el conocimiento de la Trrinidad, permanece en los escogidos, y sólo se destruye en el corazón de los inicuos. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 33, 10.




LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 326-328
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La vanidad de los malos negocios


1También he visto todas las tropelías que se cometen bajo el sol y el llanto de los explotados sin que nadie se compadezca de ellos; nadie se compadece de ellos ante la violencia de sus explotadores. 2Considero más dichosos a los difuntos, que ya han muerto, que a los que aún están vivos, 3,y aún más que a ambos, al todavía no nacido que no ha visto la vileza que se hace bajo el sol.
4También he visto todos los trabajos, y que el provecho de lo que se hace suscita las envidias del prójimo. ¡También esto es vanidad  y empeño vano!
5El necio se cruza de brazos y se recome en su interior.
6Más vale un puñado con reposo que dos puñados con trabajo y empeño vano.
7Otra vanidad más he visto bajo el sol: 8 uno que está solo y no tiene a nadie, ni hijos ni hermanos, y pese a todo trabaja sin fin y no se da por satisfecho con sus riquezas. ¿Para quién trabajo y privo a mi corazón de bienestar? También esto es vanidad y mal negocio. (ECLESIASTÉS 4, 1-8)

4, 1    El llanto de los explotados

ES MAYOR CARGA VIVIR SEGÚN EL PECADO QUE MORIR EN PECADO. Deseamos conocer cosas nuevas todos los días, pero ¿qué es es el conocimiento mismo sino el rechazo de nuestro dolor cotidiano? Todas las cosas que hay ahora ya existieron antes, pues "nada hay nuevo bajo el sol", sino que, "Todo es vanidad. He odiado a toda la vida", dice el Eclesiatés. Ciertamente, quien ha odiado la vida ha recomendado la muerte. Y esto es tan verdadero que el Eclesiastés ha alabado más a los muertos que a los que permanecen en la vida, y ha considerado feliz al que no ha venido a esta vida y nunca ha tenido que enfrentarse a esta inútil fatiga. Y dice [la Escritura]: "Revolví mi corazón para conocer e indagar, busqué la sabiduría y el discernimiento, hasta averiguar que la maldad es estupidez y la necedad desvarío, y lo he encontrado más amargo que la muerte". No porque la muerte sea amarga, sino porque es así para el impío. Incluso la vida es mucho más amarga que la muerte. En efecto, el vivir según el pecado es mucho peor que morir en pecado, pues el impío, si vive, aumenta el pecado, mientras que si muere, deja de pecar. AMBROSIO, Sobre el bien de la muerte, 7, 28.

LA MUERTE DEL INOCENTE Y LA RECOMPENSA DE FELICIDAD ETERNA. Él considera más dichosos a los muertos inocentes que a los vivos, porque aquellos ya han recibido el premio de la eterna bienaventuranza mientras que éstos todavía están en el combate. También se lamenta de haber visto "todas las tropelías que se cometen bajo el sol", pero sabe que por encima del sol hay un juez justo que habita en las alturas y contempla al humilde. Por encima del sol están las mansiones en las que los justos reciben los premios merecidos por su justicia. BEDA, Comentario a la segunda Carta de Pedro, 3, 13.

4, 4    Las envidias del prójimo

LOS MÁS CERCANOS SON OBJETO DE LA ENVIDIA. Sabio era, en verdad, el que no permitía ni comer con un envidioso, refiriéndose con el trato en la comida a cualquier relación en general en la vida; porque del mismo modo que nos preocupamos de colocar la materia inflamable lo más lejos posible del fuego, así también es necesario, en la medida que podamos, sustraer la amistad de la compañía de los envidiosos, situándonos fuera del alcance de la envidia. En efecto, no es posible caer en las redes de la envidia de otra forma, si no es aproximándonos a ella por medio de la familiaridad, ya que según el proverbio de Salomón: "La envidia le llega al hombre de su propio compañero". Y así es ciertamente. No envidia el escita al egipcio, sino cada uno a su compatriota, y, entre sus compatriotas, no envidia a los que no conoce, sino a los que más trata, a sus vecinos, a sus colegas y a los que de alguna manera conviven con él. Y, a su vez, entre éstos, a los de su edad, a sus parientes y hermanos. En una palabra, como el añublo es enfermedad propia del trigo, así la envidia es enfermedad de la amistad. BASILIO DE CESAREA, Homilía sobre la envidia.

CELOS DE SATANÁS. Yo he visto -dice- toda la malicia y la fuerza violenta del Maligno. Por eso, también llama [a Satanás] viril en impiedades, que oprime a los pobres, y que es criatura, porque fue creado para ser uno más entre los ángeles de Dios. Yo he visto también toda la envidia que tiene respecto a los hombres; envidia que es inútil y le gobierna el corazón, pues sin duda es necesario que Dios sea todo en todos y que se cumpla esta oración de Cristo: "Que así ellos estén en nosotros, para que sean uno como nosotros somos uno". EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 25

4, 5    El necio se cruza de brazos y se recome en su interior

EL OCIOSO NO MERECE AYUDA. Y cuando alguno, porque es glotón, o entregado a la crápula u holgazán, se encuentra oprimido por la necesidad de alimento, éste no merece auxilio, y ni siquiera es digno de la Iglesia de Dios. Porque hablando de éstos la Escritura dice: "El perezoso mete su mano en el plato, pero no es capaz de llevarla a la boca. Y además: "El necio se cruza de brazos y se recome en su interior". Porque todo ebrio y rufián tendrá que mendigar, y todo el que sea dado al sueño se verá cubierto de miseria. Y más adelante añade: "Si entretienes tus ojos en las copas y las bebidas, después andarás más desnudo que una caña". Porque seguramente la pereza es la madre del hambre. Constituciones apostólicas, 2, 4.

LA OCIOSIDAD EN LA VIDA ESPIRITUAL. Si hay todavía alguno que duda, que acuda al testimonio del Evangelio; en efecto, el Hijo de Dios dijo: "Hemos cantado para vosotros y no habéis bailado". Por eso fueron abandonados los judíos, porque no bailaron, no supieron batir sus palmas; en cambio fueron llamados los gentiles, que dieron a Dios un aplauso espiritual. "El necio se cruza de brazos y se recome en su interior"; es decir, se implicó en negocios materiales, y "se recomió en su interior" como "la muerte triunfante", y por ello no obtendrá la vida eterna. Por el contrario, el sabio, elevando sus acciones para que resplandezcan en la presencia de su Padre que está en los cielos, no se recomió sino que alzó su carne hasta la gracia de la resurrrección. Éste es el glorioso baile del sabio, el que bailó David; y por eso, con la sublimidad de la danza espiritual, accedió hasta el trono de Cristo, para ver y oír al Señor que dice a su Señor: "Siéntate a mi derecha". AMBROSIO, Cartas, 6, 27, 8.

4, 6    Más vale un puñado con reposo

LOS MAESTROS NECESITAN INSTRUCCIÓN. "Es mejor, según sentencia de Salomón, una sola mano llena en reposo que las dos llenas en trabajo y en vana presunción". Sin embargo, los débiles viven implicados en estas engañosas ilusiones y dispendios. Tiene un concepto erróneo de su propia salud, cuando de hecho tienen todavía necesidad de formarse bajo el magisterio y dirección ajenos. Se comprende que el demonio se sirva de ellos para engatusarlos con sus artificios e incitarles a convertir y gobernar a los demás. Y claro está: aunque logren algún provecho atrayendo a sí a muchos, con toda su impaciencia y la ligereza de sus costumbres no tardarán en malograr todo fruto de sus actividades. CASIANO, Colaciones, 24, 13.

UN PUÑADO DE VIRTUDES ES SUPERIOR A UNA VANA SABIDURÍA. El "empeño vano" me parece que se refiere a la voluntad del alma atrapada por las pasiones. Por eso, un puñado de virtud es mejor que dos puñados de debilidad, ignorancia y empeño vano... Es mejor aprender una sola contemplación espiritual que un gran número de contemplaciones de sabiduría absurda. EVAGRIO PÓNTICO, Escolios al Eclesiastés, 27.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 323-325
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J. ROBERT WRIGHT
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THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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La labor encomendada por Dios



10He visto la labor que Dios encomendó a los hombres para que se ocupasen de ella. 11Todo lo hizo bien y a su tiempo, y les dio el mundo para que lo ponderaran en su corazón, aunque el hombre no llega a descubrir por completo la obra que hizo Dios. 12Sé que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y hacer el bien en su vida. 13Además, el que todo hombre coma, beba y consiga bienestar con su trabajo es un don de Dios. 14Sé que todo lo que Dios hace permanecerá para siempre, y nada hay que añadir ni quitar a eso; Dios lo hace para que se le tema. 15Lo que fue ya es; y lo que haya de ser ya fue; nada escapa a Dios.
16He visto más bajo el sol: en lugar de derecho hay fraude, y en lugar de justicia, corrupción. 17Y dije para mis adentros: "Dios juzgará al justo y al corrupto, pues hay un tiempo para cada cosa y para cada acción". 18Acerca de los hombres me dije para mis adentros: "Dios los prueba para mostrarles que son como animales". 19Pues la suerte de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno muere el otro. El aliento es el mismo para todos: el hombre no aventaja a los animales, pues todos son un soplo. 20Todos van al mismo lugar, todos vienen del polvo y todos vuelven al polvo. 21¿Quién sabe si el aliento del hombre asciende a lo alto y el aliento de los animales desciende abajo, a la tierra? 22He visto que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de lo que hace, que es lo que corresponde. Pues ¿quién le mostrará lo que habrá después de él? (ECLESIASTÉS 3, 10-22)

3, 11    Todo lo hizo bien y a su tiempo

LA BELLEZA EN TODO. No hay nada ocioso e inútil; tampoco hay nada de mala calidad, ni cruel, ni despreciable, sino que todo desempeña su servicio, y unas cosas contribuyen a la constitución del cuerpo, mientras que otras cuidan de la belleza externa. Ahora bien, la providencia no sólo cuida de lo necesario, sino también de lo hermoso. DIONISIO DE ALEJANDRÍA, Comentario a los Proverbios, Fragmento, 1, 4.

LA IMAGEN DE DIOS ES BORRADA POR EL MALIGNO. El mal observador de los tiempos y el cazador de circunstancias desea ardientemente borrar la imagen de Dios en este mundo, tratando de luchar contra Él desde el principio hasta el fin. GREGORIO TAUMATURGO, Paráfrasis al Eclesiastés, 3, 11.

3, 13    Todo hombre coma, beba y consiga bienestar con su trabajo

QUE TU ESTÓMAGO NO SEA TU DIOS. El que come como si considerara Dios a su estómago, no encuentra en el comer y en el beber bien alguno, sino más bien impiedad: "Personas semejantes no sirven a nuestro Señor Jesús, sino a su estómago". DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 86, 2.

3, 14    Todo lo que Dios hace permanecerá para siempre

LA CREACIÓN PRIMORDIAL DE DIOS ES INVISBLE. En un sentido espiritual y más elevado estas palabras significan lo siguiente: Propiamente son creación de Dios las cosas invisibles, porque son eternas, en tanto que las cosas visibles y sometidas al tiempo son secundarias, accidentales y creadas a causa de aquellas. Éstas obtuvieron su ser a causa del hombre, el cual es por naturaleza invisible si atendemos a su alma y al hombre interior, y en principio no podrán llamarse criaturas de Dios. Él las creó, efectivamente, pero en función de otras. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiástes, 87, 6.

3, 15    Nada escapa a Dios

LOS QUE AÚN NO HAN RENACIDO YA EXISTEN PARA DIOS. "Padre nuestro que estás en los cielos". Nadie debe extrañarse de que un no nacido llame al Padre. Las cosas nacen gracias a Dios y por Dios son hechas las cosas futuras. "Lo que haya de ser ya fue", se dice. Mientras Juan estaba todavía en el seno [materno] ya sintió a su Creador, y el que desconocía su propia vida sirvió como mensajero a su madre. Así también leemos que Jacob peleó antes de nacer y comenzó a triunfar antes que a vivir. Así también los que todavía no existen para sí mismos ya viven para Dios, porque habéis sido elegidos antes de la constitución del mundo. PEDRO CRISÓLOGO, Sermones, 70, 3.

3, 16    Dios juzgará al justo y al corrupto

EL JUICIO DE DIOS EN DIVERSOS LUGARES. Vi en las regiones inferiores el lugar de catigo que aguardaba a los orgullosos, mientras que había otro lugar para el hombre piadoso. GREGORIO TAUMATURGO, Paráfrasis al Eclesiástes, 3, 16.

3, 17    Dios juzgará al justo y al corrupto.

EL NOMBRE DE CRISTO. ¿Acaso, os pregunto, el juicio final de Dios que, conforme leemos en las Sagradas Escrituras, tendrá lugar entre los creyentes y los no creyentes, puesto que todos los demás acontecimientos sucederán como han sido predichos, acaso, -repito- solamente el juicio final de Dios no va a tener lugar? ¡Todo lo contrario! Sin duda sucederá, como sucederá todo lo demás. No habrá entonces persona alguna de nuestra época que pueda justificarse de su propia incredulidad en aquel juicio, a pesar de que el nombre de Cristó esté en la boca de todos: lo repite el justo para atestiguar su propia honestidad y el perjuro para engañar, el dominador para dar fuerza a su mandato y el soldado para afrontar la batalla, el marido para gobernar la casa y la esposa para obsequiar al marido, el padre para imponer su deseo y el hijo para obedecer, el dueño para ejercitar su dominio y el siervo para servir, el humilde para vivir en la piedad y el soberbio para emular a los otros; el rico para hacer limosna y el pobre para obtenerla, el borracho para embriagarse y el mendigo para llamar a la puerta, el bueno para ayudar y el malo para engañar, el cristiano para adorarlo y el pagano para adularlo. Todos tienen en la boca el nombre de Cristo, pero darán cuenta si dudan ante Él de la intención y de la manera con que lo repiten. AGUSTÍN, Cartas, 232, 4. 

3, 19    El hombre no aventaja a los animales

ATENDER A LO ESPIRITUAL. El Eclesiastés nos enseña a no atender las necesidades corporales, sino la existencia espiritual. OLIMPIODORO, Comentario al Eclesiastés, 3, 19.

3, 20    Vienen del polvo y todos vuelven al polvo

EN LA RESURRECCIÓN. La resurrección no debe ser rechazada, aunque sea una condición excepcional. Yo pregunto por qué dudan, como si todas las cosas que provienen de la tierra no volvieran a la tierra y se disolvieran en la tierra. También el mar devuelve con sus olas en las orillas vecinas todos los cuerpos que había devorado. Pero aunque no fuera así, pienso que no le sería difícil a Dios reunir lo disperso, recoger lo desparramado, precisamente a Dios a quien obedece el mundo entero, cuyos elementos silenciosos le obsequian y la naturaleza le sirve, como si no fuera motivo de mayor admiración infundir la vida al barro que esamblarlo. AMBROSIO, A la muerte del hermano, 2, 58.

3, 21    El aliento del hombre asciende a lo alto

EL FUTURO PUEDE SER POSITIVO. El Eclesiastés, al enseñarnos por doquier mediante enigmas, nos conduce hacia la otra vida. OLIMPIODORO, Comentario al Eclesiastés, 3, 21.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 316-322
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Un tiempo para cada cosa



1Todo tiene su momento y hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo:
2tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado,
3tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de derruir y tiempo de construir,
4tiempo de llorar y tiempo de reir, tiempo de llevar luto y tiempo de bailar,
5tiempo de tirar piedras y tiempo de recoger piedras, tiempo de abrazar y tiempo de dejarse de abrazos.
6tiempo de buscar y tiempo de perderse, tiempo de guardar y tiempo de desechar,
7tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar,
8tiempo de amar y tiempo de odiar, tiempo de guerra y tiempo de paz.
9¿Qué ventaja saca el que hace su trabajo? (ECLESIASTÉS 3, 1-9).


3, 1    Todo tiene su momento

CUALQUIER MOMENTO ES APROPIADO PARA REZAR. Hay que saber que todas las cosas tienen su tiempo propio, según afirma el Eclesiastés: "Hay un tiempo para cada cosa". Sin embargo, para el rezo y la salmodia, como para otras actividades, todo tiempo es bueno. Así, mientras se mueven las manos en el trabajo, podemos alabar a Dios con la lengua -cuando es posible, o mejor, cuando es útil para la edificación de la fe-, o también con el corazón, con los salmos, himnos y cánticos espirituales, como está escrito, y realizar la oración en medio del trabajo. Así damos gracias a quien nos ha dado también la fuerza de las manos para poder trabajar y la sabiduría de la mente para poder aprender la aptitud, y nos ha facilitado la materia, tanto de los instrumentos de trabajo, como la que se necesita para los distintos oficios en los que nos capacita para trabajar. También debemos rezar para que las obras de nuestras manos estén dirigidas al objetivo que nos hemos fijado, que es agradar a Dios. BASILEO DE CESAREA, La gran regla monástica, 37.

UN TIEMPO PARA ENCONTRAR LA PERLA DE GRAN PRECIO. "Todo tiene su momento y hay un tiempo para cada cosa bajo el cielo". Hay un tiempo para recoger perlas preciosas y, una vez recogidas, para encontrar la perla de gran valor, hasta ir a vender todo cuanto se tiene para comprar esa perla. ORÍGENES, Comentario al Ev. de Mateo, 10, 10.

CRECIMIENTO EN LA VIDA ESPIRITUAL. ¿Qué sentido tiene la función del Paráclito sino dirigir la disciplina por el buen camino, revelar el sentido de la Escritura y recuperar la inteligencia para que progrese hacia lo mejor? No existe nada que no necesite de tiempo; todo necesita su momento. Por eso dice el Eclesiastés: "Hay un tiempo para todo". Mira cómo en la misma creación todo avanza poco a poco hasta su productividad. Primero hay un grano; el grano produce un gérmen, y del gérmen brota un retoño; después se forman las ramas y las hojas, y se despliega todo lo que forma el árbol. Entonces crece un botón, del botón brota una flor, y la flor anuncia un fruto. También este fruto, en un tiempo tosco y sin forma, poco a poco se desarrolla y toma sabor según sus características. De la misma manera la justicia -pues justicia y creación se refieren al mismo Dios- era al principio rudimentaria y tenía un temor natural de Dios, pero progresó desde la infancia, gracias a la Ley y a los Profetas, y después desbordó en una crecida juventud gracias al Evangelio, y actualmente se encuentra en una madurez ordenada, gracias al Paráclito. TERTULIANO, Sobre el velo de las vírgenes, 1, 8.

3, 4    Tiempo de llorar y tiempo de reir

CUANDO EL REGOCIJO ES APROPIADO. Nadie se crea que puede poseer en este mundo alguna felicidad o algún goce verdadero. La bienaventuranza se puede preparar aquí, pero no poseerla. Dos tiempos se suceden en su propio orden: "Tiempo de llorar y tiempo de reír". Nadie se engañe, hermanos; no hay en este mundo tiempo de reír. Sé, hermanos, que todo hombre desea gozar, pero no todos buscan el gozo donde conviene hacerlo. El verdadero gozo ni estuvo, ni está, ni puede estar en este mundo. Así, el mismo Señor amonesta en el Evangelio a sus discípulos cuando dice: "Tendréis sufrimientos en este mundo", y de nuevo: "El mundo gozará mientras vosotros estaréis tristes; pero vuestra tristeza se convertirá en gozo". Y así en esta vida, ayudados por el Señor, hagamos lo que es bueno, con trabajo y con dolor, para que en la vida futura podamos recoger con gozo y exultación los frutos de las buenas obras, según aquella sentencia: "Los que siembran con lágrimas, cosechan con gozo". CESÁREO DE ARLÉS, Sermones, 215, 2.

EL LAMENTO ES PARA EL CUERPO, LA DANZA PARA EL ALMA. La lamentación interior que nace del sufrimiento es llamada por la Escritura "llanto"; así también la danza significa una alegría intensa, como aprendemos en el Evangelio, donde se dice: "Tocamos la flauta y no bailasteis; entonamos canciones de duelo y no llorarsteis". También la historia cuenta que los israelitas lloraron por la muerte de Moisés, y que David, cuando reconquistó el arca arrebatándosela a las poblaciones extranjeras, danzó yendo delante del arca y se mostró con una aparariencia que no era habtual en él. En efecto, el texto dice que él cantaba cantos harmoniosos, tocando su instrumento musical y haciendo con ritmo y, mediante el movimiento rítmico del cuerpo, manifestaba públicamente su gozo interior.
Pues bien, puesto que el ser humano es doble, quiero decir que está compuesto de alma y cuerpo, y es doble también en la vida que funciona en cada una de esas partes que hay en nosotros, sería bueno que los que lloran en su vida corporal -y las razones para llorar en la vida presentes son muchas- preparasen para su alma la danza harmoniosa. En efecto, cuanto más conoce el desaliento y la tristeza nuestra vida, tantas más razones de alegría se acumulan para el alma. La templanza es dura, la humildad es triste, el ser castigado es motivo de lamentación, el no ser igual al poderoso es razón para el llanto; pero "el que se humilla será ensalzado", el que soporta la escasez será coronado, el que está cubierto de heridas y por su vida aparece claramente digno de lástima reposará en el seno del patriarca, donde esperamos estar también nosotros por la misericordia de nuestro Salvador, Jesucristo, para quien es la gloria por los siglos. GREGORIO DE NISA, Homilías sobre el Eclesiastés, 6.

3, 5a    Tiempo de tirar piedras y tiempo de recoger piedras

EL PROPÓSITO DE LANZAR PIEDRAS. En sentido literal el texto dice lo siguiente: La ley ordena que los sacerdotes de Israel investiguen el comportamiento del pueblo y si se encuentra que algún individuo ha cometido actos prohibidos, se le entrega para ser castigado con lapidación. En adelante has de interpretar las piedras como censuras: el sabio maestro sabe a quiénes censuará y a quiénes no, y también de qué manera lanzar las censuras, es decir, las piedras, para que el censurado abandone su mala vida. Si las censuras hacen que en adelante aquel hombre se enderece, recoge para siempre las inculpaciones, o sea: ya no arroja más piedras contra él. Esto, sin duda, es lo que quiere decir Pablo cuando afirma: "Censura, recrimina y exhorta". Censuras y recriminaciones las lanza como si fueran piedras, pero tan pronto como observa que el censurado ha sacado buen provecho, exhorta, es decir, recoge las piedras. Lo que decimos significa sin tapujos: Hay un tiempo para castigar y un tiempo para no castigar. DÍDIMO EL CIEGO, Comentario al Eclesiastés, 73, 22.

3, 5b    Tiempo de abrazar y tiempo de dejarse de abrazos

EL AMOR Y LA ABSTINENCIA DEBEN SER OBSERVADOS. Hay un tiempo de abrazar a la propia esposa y un tiempo de abstenerse de ello para la propia oración. Son dos mandatos, que si no se realizan en su justo orden, llevan al pecado. Y así los demás mandatos. Sed sabios y prudentes en Dios, conociendo el orden de sus mandatos y las leyes de cada acción, para que Dios pueda amaros. ANÓNIMO, Testamentos de los doce patriarcas, 8, 8.

TIEMPO PARA EL MATRIMONIO Y TIEMPO PARA LA CONTINENCIA. Ahora ya no existe aquella necesidad de procreación de hijos, que, efectivamente, fue muy grave en los santos patriarcas por la generación y conservación del pueblo de Dios, en el que se debía preanunciar a Cristo. Ahora, por el contrario, lo que de verdad es evidente en todo el mundo es la multitud de niños que han de ser engendrados espiritualmente, pues, dondequiera que sea, ellos han sido engendrados carnalmente. Y así, lo que está escrito: "Hay un tiempo para el abrazo y un tiempo para abstenerse del abrazo", se ha de interpretar como la división entre aquel tiempo y el presente; aquél, ciertamente, fue un tiempo del abrazo; éste, por el contrario, el de abstinencia del abrazo. AGUSTÍN, El matrimonio y la concupiscencia, 13, 14.

EXCELENCIA DE LA VIRGINIDAD. Tú, que ya tienes hijos y vives en el fin del siglo, en el que ya no es tiempo de desparramar piedras, sino de recogerlas; no de abrazos, sino de abstenerse de ellos, recuerda que el Apóstol clama: "Esto digo, hermanos; el tiempo es breve; sólo queda que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran". Si en estas condiciones apetecieras las segundas nupcias, no darías indicios de obsequio a la profecía y a la ley, ni siquiera de deseo carnal de tener hijos, sino sólo de incontinencia. Habrías seguido el consejo del Apóstol, el cual, después de decir: "Bueno es para ellos si permanecen como yo", añade a continuación: "Pero si no se contienen, cásense, porque mejor es casarse que abrasarse. AGUSTÍN, La bondad de la viudez", 8, 11.

3, 6    Tiempo de guardar y tiempo de desechar

TIEMPO DE BUSCAR AL SEÑOR. ¿Quieres saber cuál es el momento oportuno para buscar al Señor? Te lo diré en pocas palabras: Toda la vida. Ciertamente el único momento para preocuparse de eso es la existencia entera. En realidad no hay un momento determinado ni un tiempo fijado en el que sea bueno buscar al Señor. El no deja nunca de buscar el mejor momento. GREGORIO DE NISA, Homilías sobre el Eclesiastés, 7. 

3, 7    Tiempo de callar y tiempo de hablar

VALOR DEL SILENCIO. Por tanto, ¿conviene que permanezcamos mudos? En absoluto. "Hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar". Además, si debemos dar explicación de la palabra ociosa, también deberemos dar cuenta del silencio ocioso. Ciertamente existe un silencio activo, como lo fue el de Susana, quien consiguió más callando que si hubiera hablado. En realidad callando ante los hombres, habló a Dios y no encontró una prueba mayor de su castidad que su silencio. Su conciencia hablaba sin necesidad de expresar nunguna palabra para ser entendida; ella no buscaba obtener en su favor el juicio de los hombres, pues ya tenía el testimonio de Señor. Ella deseaba ser absuelta por quien sabía que no podía acusarla de ninguna manera. También el Señor en el Evangelio, callando, realizaba la salvación de todos. Por eso es justo decir que David no se impuso un silencio perpetuo, sino el dominio de sus palabras. AMBROSIO, Sobre los ministerios, 1, 3, 9.  

EL CAMINO DE LA SABIDURÍA A TRAVÉS DEL SILENCIO. Quien ama la sabiduría, como ya he dicho antes, lo primero que ha de hacer es pedirla a Dios. Y como humilde oyente que busque un maestro de la verdad: y al mismo tiempo no sólo aparte prudentemente su lengua de las palabras ociosas, sino también mantenga su conversación dentro de los límites de la misma verdad que ha aprendido recientemente. Esto es lo que Salomón dice al hablar de los disintos tiempos: "Tiempo de callar, tiempo de hablar". También los maestros de la ciencia natural pitagórica mandan a sus alumnos callar durante cinco años, y sólo así les permite después enseñar. Porque es más seguro oír la verdad que enseñarla, ya que la humildad se guarda cuando se escucha, mientras que cuando se enseña es difícil que no aparezca la no pequeña soberbia de los hombres. BEDA, Comentario a la Carta de Santiago, 1, 1.

CALLAR SOBRE EL SER DE DIOS, HABLAR SOBRE SUS OBRAS. En los discursos referentes a Dios, si se quiere investigar su esencia es "tiempo de callar"; pero cuando se trata de las buenas acciones [de Dios], cuyo conocimiento es accesible también a nosotros, entonces es "tiempo de hablar" de sus obras poderosas, de "proclamar sus maravillas, de "narrar sus obras"; es el momento de recurrir hasta ese punto en el hablar. Pero en lo que sobrepasa a eso no hay que permitir a la criatura franquear sus propios límites, sino que debe estar satisfecha de conocerse a sí misma. GREGORIO DE NISA, Homilías sobre el Eclesiastés, 7.

3, 8    Tiempo de guerra y tiempo de paz

AMA A DIOS Y DETESTA EL MAL. Él solo y único bien digno de ser amado por naturaleza es el Señor verdadero, del cual la ley de los diez mandamientos también dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia". En cambio, el único ser digno de ser odiado en verdad es el inventor del mal, el enemigo de nuestra vida, y respecto al cual la ley dice: "Odiarás a tu enemigo". El amor de Dios se convierte en una fuerza para quien le ama, mientras que la disposición al mal trae consigo la muerte a quien ama el mal. GREGORIO DE NISA, Homilías sobre el Eclesiastés, 8.

LOS DOS COMPAÑEROS DE CADA ALMA. Cuando tú también distingas mediante la razón lo que es propio de la virud y lo que es propio del vicio, entonces conocerás el tiempo oportuno para comportarse como conviene a uno o al otro. Templanza y placer, prudencia y desorden, moderación y jactancia, benevolencia y malevolencia, y todo lo que se pueda pensar con su contrario, todo eso es lo sugerido por el "eclesiastés" para que puedas decidir con provecho y también con el alma bien dispuesta. Hay una verdad un "tiempo para amar" la templanza, y un "tiempo para odiar" el placer, para que no te conviertas en amigo del placer en vez de en amigo de Dios; y así en otros casos, como el amor a las disputas, a las riquezas, a la vanidad y a todo aquello que, si se ama de forma inconveniente, aleja de la disposición hacia el bien. GREGORIO DE NISA, Homilías sobre el Eclesiastés, 8.



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 302-315
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ 

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